¿Qué es el veneno?
El veneno es, todo aquello que exceda la dosis estrictamente necesaria. Por eso aquello de “nada con exceso, todo con medida”. El exceso de cualquier cosa se convierte en veneno, porque la sobredosis de cualquier cosa, tarde o temprano nos enferma y nos mata. Excepto en el caso de la virtud de la justicia, de las que -de acuerdo con Aristóteles- nunca puede haber ni mucha ni poca justicia, sino que la hay o no la hay. Pero aun en todo lo demás como sería el caso de otras “virtudes menores”, cualquier cosa que esté por debajo o por encima de la dosis justa, se convierte en algo nocivo.
Por ejemplo: la valentía, cuando falta es cobardía, cuando sobra es temeridad; la templanza cuando falta es insensibilidad o apatía, cuando sobra es libertinaje e impulsividad; la magnificencia cuando falta es pequeñez y cuando sobra es vulgaridad; la magnanimidad cuando falta es inferioridad y cuando sobra es soberbia. El exceso convertido en veneno aplica literalmente para todo lo demás.
Aun las cosas buenas, cuando exceden la dosis justa, se convierten en veneno que marea, abruma, intoxica, incapacita y mata. Desde la comida y la bebida, hasta el trabajo, dinero, el poder, sexo, pasión, etc. ¡Vaya! Hasta la confianza en exceso es peligrosa. Sin embargo, debemos considerar que, también la carencia (menos que la dosis necesaria), también mata. Por eso, Aristóteles hablaba del “justo medio”: ni carencia ni exceso, porque ahí está la Eudaimonia, ahí, en la dosis justa de todo, está la felicidad en su mejor concepto.

