En “munchas” ocasiones les he dicho dendenantes, que parte del atractivo de cruzar el puente internacional es ir a disfrutar una rica y deliciosa Whataburger con sus onions rings.
Claro que también les he dicho que acá en la border ya hacen igual de ricas, pero asadas, las “Cristianas” de sirloin de bulevard del Maestro y bulevard Las Fuentes, en Reynosa.
Pero pos da coraje que ‘ora si osas visitar el restaurante de la W naranja en Hidalgo, Texas, no se te ocurra ir a los sanitarios ¡porque tienen candado!
Así como lo oyen, como les digo una cosa les digo la otra, que hay chorro de raza que aprovechan la cercanía en una urgencia sin comprar nada.
Con el azúcar que me cargo, acostumbro a ir al baño varias veces al día y ahora en el Whataburger tienes que rogar (sí de verdad) que te abran la puerta, porque amenaza un letrero ahi cercas “baños exclusivos para clientes”.
Este sábado fui bien tempra y solo había una joven en la caja. Pos ella misma es la que tiene que dejar de cobrar, para ir a abrirte la puerta, que si no le apuras, se cierra sola y te quedaste con las ganas.
Sabrán que hay solo un baño para las mujeres y otro para los hombres, con la ventaja que los señores tienen un mingitorio.
No cabe la razón con ¡solo un baño para las señoras, en un restaurante con capacidad para más de cien personas!
Me tocó ir y había una señora “ajueras” del baño de los hombres, quesque había una mujer que tenía una incontinencia. Es cuando digo, ¿y a mí qué, haga fila en el baño que le corresponde… o no?
Pos resulta bien que estoy requete molesto porque además de pedir tu meal, tengas que hacer que te abran por piedad la puerta del candado, que por cierto no crean que son los más limpios del mundo.
Si llegan a ir un fin de semana desde las 6:00 de la mañana se congregan los “mexicans” y no me refiero solo al montón de migrantes, pero se le antojará un buen café, se los recomiendo, con buen aroma y sabor.
Lo que no sé si quieran es pedir un desayuno que no sea de burgers: huevito revuelto amarillo (mi brody Joel jura que es en polvo), un bisquete con mantequilla y mermelada de uva, acompañada de tiritas de papa hash browns y una ruedita de hamburguesa aplastada.
A la Rosa María como que no se antoja mucho y es que los desayunos no son la especialidad de la casa, pero no me desvío del tema.
Con estas medidas, lo que están haciendo es correr a la clientela. Desde ahorita les digo: hay baños limpios antes de cruzar el puente mexicano, como después de cruzar con los gringos.
Cerca de la Whataburger está la Pulga de la vuelta y tienen baño sin candado, como también a cien metros está el Jack in the Box, el Church´s Chicken y el Burger King, pero eso implica ir unas cuadras más adelante, que por cierto anuncian “baños limpios para el rey”.
Como que la raza ya se está dando cuenta de lo molesto que es ir a las mesas del Whataburger, mejor pídanlas por drive thru, si es que les quedan ganas, pero no vaya a ser que se les dé una urgencia, porque a estas alturas en la época post-Covid, para los dueños gringos es como hacerte un gran favor.
No sé ustedes, pero yo ya le pensaré ir de nuevo al Whata… hell.


