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Doha, Qatar.-
El día después transcurre entre la desesperanza, esa gris sensación de que no hay nada qué hacer, y la pizca de optimismo que lleva a pensar que nadie muere en las vísperas y que todavía hay esperanzas de alcanzar la clasificación.
Ya se han hecho todos los números y todos los cálculos de posibilidades, que empiezan con una certeza: hay que ganarle a Arabia Saudita porque, si no, no hay variante que ayude.
Recordemos: hay que ganarle a Arabia Saudita y esperar una mano de la vieja y querida Polonia para que el alma vuelva al cuerpo.
Si se dieran esos resultados Polonia sumaria 7, México 4 y Argentina y Arabia Saudita 3. Adentro.
Pero ¿qué pasa si Argentina y Polonia empatan? Empieza a tallar la diferencia de gol. Polonia 5 puntos adentro, Argentina que hasta ahora tiene más 1 quedaría igual y México que tiene menos 2 debe golear.
¿Y si gana Argentina? Mal asunto porque hay que comparar diferencia de gol con Polonia que hasta acá tiene más 2.
Hay que nacionalizar a Mbapee y hacer más goles. O sea, el mejor escenario posible para México es vencer a los saudíes y que Polonia eche a Argentina.
Lo curioso es que en el medio de tanta especulación se puede dar que la Cenicienta del grupo termine ganándolo contra todos los pronósticos. Acá la bola de cristal se rompe en mil pedazos a cada rato.
Le hacen goles pavotes a Courtois que se supone que es el mejor arquero del mundo, Costa Rica se come 7 con España y le gana a Japón que venía de vencer a Alemania, todo es raro.
Del partido en el Lusail nos quedó en el haber de Méxoco la primera hora de juego, en la que se controló a Argentina, se impuso rigor en el medio y se llegó a manejar la pelota con bastante fluidez al menos hasta tres cuartos de cancha.
Lo que falta, ya se sabe es ponerle picante a un ataque soso, que no le hace daño a los rivales.
El tiro libre de Vega que obligó a una atajada espectacular del arquero argentino es la excepción, la jugada que pudo haber cambiado la historia.
Por acá hay mucho mexicano con boleto para octavos y cuartos de final.
Algunos ya empiezan a elegir por quien volcar sus simpatías; otros siguen creyendo que la inversión vale la pena y verán al Tri al menos en octavos.
Unos y otros se tomaron con humor la rivalidad con los hinchas argentinos y en el Metro que llevaba al estadio cantaban con gracia: “Messi….Messi….Messi…Messicoooo”. Abrazo de gol.


