Monterrey, N.L.-
Con casi tres cuartos de entrada, se llevó a cabo la primera de las tres corridas de toros anunciadas por la empresa de la Monumental Monterrey, en una tarde soleada y con mucho ambiente, se presentó en el coso de la avenida Alfonso Reyes, el llamado “niño prodigio” del toreo español, el salmantino Marco Pérez, quién alternó con la torera Paola San Román y con el rejoneador Emiliano Gamero, lidiando ganado de Santa María de Xalpa.
El caballista Gamero, se mostró variado y entusiasta toda la tarde, al cuajar dos faenas muy meritorias y que fueron jaleadas por los asistentes, cortándole la oreja a su primero de nombre “Cristiano” clavando banderillas y rejones en todo lo alto, sus hermosos caballos deleitaron a los asistentes. Gamero terminó a su primero con el rejón de muerte causando el derrame al toro, no obstante el juez de plaza le concedió un apéndice; con su segundo Emiliano mantuvo el buen ritmo de sus faenas pero no logró concretar el triunfo.
Por su parte la matadora, Paola San Román mostró importantes adelantos en su quehacer taurino, viéndose “muy puesta” ante sus enemigos, lució con el capote y con sus “largos y templados” naturales a su primero, con su segundo Paola, aguantó las embestidas del quinto de la tarde, que fue por cierto el toro más complicado del encierro, haciéndole un faena cien por ciento derechista, falló con el acero en sus dos actuaciones lo que hizo que perdiera mínimo una oreja que se había ganado a ley.
La expectación estaba en ver a Marco Pérez, el joven oriundo de Salamanca España, quien lució un precioso terno malva y oro, desde que se abrió de capa, el salmantino mostró su gran técnica en la ejecución del toreo y ante “ Misionero” cuajo una faena artística, llena de temple, de largueza y de llevar minuciosamente bien toreado al ejemplar, logrando series con la derecha y por naturales , luciendo sus remates muy bien ejecutados y vitoreados por la gente, pinchó a la primera y mató de estocada en su segundo intento, lo que le valió los gritos de ¡torero, torero! por parte del respetable quién exigió al juez de plaza le concediera la oreja, pero de manera inexplicable , vino el desatino del encargado del biombo que haciendo “oídos sordos” a la unánime petición popular, le negó injustamente el trofeo al diestro salmantino. Observándose en el juez quién una actitud “localista, pseudo exigente” y contraria al deseo de la mayoría del público, que exigía la concesión de la oreja.
Con su actitud y al negar al español la oreja, el matador Enrique Delgado quién fungió como autoridad, se llevó el abucheo generalizado del público como pocas veces se ha visto en la plaza.
Con el cierra plaza de la ganadería de Santa María de Xalpa que en general se dejaron torear, el español volvió a mostrar que está en el camino de ser figura del toreo, al instrumentar una faena completa y variada, misma que el público le reconoció, desafortunadamente pincho en dos ocasiones y las orejas se le escaparon, al final fue despedido con el consagrado grito de ¡¡¡torero torero!!!





