Monterrey, N.L.-
Gran ambiente se vivió este domingo en la Plaza de Toros “Lorenzo Garza”, al salir en hombros los tres alternantes, en una tarde colorida y llena de entusiasmo por parte del público asistente que llenó casi tres cuartos de entrada del coso de la Avenida Alfonso Reyes.
Ya antes del inicio de la corrida la gente estaba entusiasmada con la música ejecutada magistralmente por la joven Banda de Cadereyta y por el grupo de flamenco que cada vez se aparece más por la plaza.


Andrés Roca Rey, acaparó los reflectores desde un inicio a lo que correspondió brindándole a la afición sus dos actuaciones que resultaron impecables en su ejecución y desbordantes en la aceptación del aficionado pues en todo momento lo vitorearon gritándole en sus faenas ¡torero, torero!.
Se lidiaron toros de “El Junco” que resultaron buenos en general, sobresaliendo los corridos en quinto, sexto y séptimo lugar.
Roca Rey en su primero de nombre “Almirante” negro, delantero número 110 con 505 kilos, el peruano, calentó el ambiente con el capote al ejecutar verónicas y chicuelinas rematadas con una amplia y vistosa revolera, después del puyazo recibido por el toro, Andrés dibujó poderosas chicuelinas y tafayeras: Ya con la muleta y después de brindar al respetable, la primera figura del toreo, encendió los ánimos al iniciar su trasteo con redondos rodilla en tierra, rematados con un kilométrico pase de pecho.
Incorporando su conocimiento de los tiempos y las distancias Roca Rey, tiró del toro con la izquierda, ganándose el júbilo popular, pinchó en su primer intento y acabó con el segundo de la tarde de estocada entera lo que le valió el corte de dos apéndices.
Con el quinto, “Sargento” cárdeno, bragado, girón, numero 131 de 507 kilos, Roca Rey le pegó sendas verónicas bajando mucho la mano, sobresaliendo las del lado izquierdo, luciéndose con dos medias recortando al toro, ejecutadas con alto sentido artístico.

Nuevamente en el centro del ruedo, brindó al público, iniciando su faena con ajustados péndulos, que los combinó con derechazos y naturales muy suaves, largos y poderosos, el toro se vino abajo pero Andrés a base de ponerse muy cerca de los pitones logró armar una gran faena, se tiró a matar por derecho despachando sin puntilla a su enemigo; con gritos de torero, torero el peruano dio la vuelta al ruedo con las dos orejas del toro.
Sus alternantes Octavio García “El Payo” vestido de plomo con pasamanaría en blanco y bordados en oro, cortó una oreja a su primero de nombre “Coronel” negro delantero, numero 122 de 501 kilos de peso, luciéndose con la capa con mandiles y buenas medias verónicas; con la muleta realizó una faena derechista frente al burladero de matadores, con una estocada tendida despachó al cornúpeta.
Con su segundo, “Teniente” negro entrepelado, numero 124 de 500 kilos, El Payo no pudo concretar nada destacable, viéndose rapidillo en su toreo y descuadrado ante el burel; pasaportando al toro al segundo descabello. Con el toro de regalo de nombre Gallero, “El Payo”, se encontró con un muy buen colaborador, haciéndole una variada ejecución con capote y muleta, terminado con un fulminante estoconazo valiéndole el corte de las dos orejas.
El lagunero Arturo Gilio, con su primero “General” negro numero 117 con 512 kilos en los lomos, poco pudo hacer y con su segundo el sexto de la tarde, de nombre “Capitán” cárdeno bragado girón, número 131 de 507 kilos, considerado el mejor de la tarde, Gilio, instrumentó un quite por Saltilleras, muy jaleado por el público, con la muleta le pegó tandas que la verdad sea dicha, me pasaron, rápidas e intrascendentes, después de una muy buena estocada y a petición popular, el Juez Quiroga (que por cierto, se vio un tanto suelto en el otorgamiento de apéndices) concedió al de Torreón dos orejas, lo que le valió salir por la puerta grande junto a sus alternantes.
Buena la tarde del domingo destacando la presencia en los tendidos de dos figuras del toreo del ayer, el guadalupense Eloy Cavazos y el colombiano Cesar Rincón.


