Pachuca, Hgo.-
Si hay un jugador que es molesto en la cancha, que no le cae bien a los rivales y molesta a los árbitros a cada minuto, ese es Nahuel Guzmán.
Le dicen “El Patón”.
Cuando sale en plan “Nahueleada”, o sea excesivamente confiado, comete los errores más inimaginables de la historia, es un terror para su propia defensa y hace que le salgan más canas a Ricardo Ferretti.
Pero cuando lo hace en plan portero, pocos lo pueden derrotar, nadie es capaz de vencerlo y los Tigres saben que están totalmente protegidos en sus espaldas.
Ahí es “El Patón”.
Y gracias a él Tigres salió vivo de su visita en la ida por los cuartos de final del Clausura 2019 contra el Pachuca. Los Tuzos, imbatibles en casa desde la llegada de Martín Palermo, vieron frenada su racha de ocho victorias consecutivas en el estadio Hidalgo. No perdieron, el marcador fue de empate a uno, pero esta igualada sabe a derrota, porque de visita los hidalguenses simplemente no existen y los felinos en El Volcán son un hueso duro de roer. Arrasan.
Tan bien andaba Guzmán que sólo pudo recibir gol de su propio equipo. Luis Rodríguez quiso rechazar, pero el balón salió a su portería y ahí Nahuel no pudo llegar (18’). La reacción de Tigres fue inmediata, Javier
Aquino empató con un tiro raso desviado por Oscar Murillo, pero a partir de ahí vino el espectáculo de Nahuel en todos los sentidos, como atajador, como portero, como líder de estos los Tigres que no andaban en
sus cinco sentidos letales.
“El Patón” volaba a todas partes, atajaba los disparos que salían de todos lados. Nadie se metía a su portería. Los del norte también lo intentaron, pero la vista no estaba alineada de forma debida.
Llegó el final del encuentro y todo quedó en un empate, a favor de los Tigres de Nuevo León, que en su casa tratarán de acabar con la eliminatoria y allá, en el llamado Volcán, querrán que Nahuel no sea el héroe, sino un espectador más.


