MONTERREY, N.L.-
El paracaidismo es una práctica donde las personas se lanzan al vacío desde cierta altura y se utiliza un paracaídas para amortiguar el impacto del aterrizaje.
El parapente es una modalidad de este deporte, probablemente el equipo sea el más ligero exista, se despega y aterriza con los pies.
“El volante” se le conoce como planeador dirigible que se maneja con relativa facilidad. Lleva un asiento amarrado de cuerdas de material altamente resistente. Nació en los años setentas y su derivación proviene para descender de montañas con fuerte pendientes.
No se requiere ser un experto para realizarlo, aunque si se requiere un curso de introducción para conseguir mayores garantías de éxito. De igual forma, la responsabilidad de cada persona es importante en una práctica que enfatiza estar al pendiente de las condiciones climáticas y no arriesgar demasiado si no es necesario.
Algunos de los lugares en México donde se puede llevar a cabo esta actividad son: Naolinco, Veracruz; Fortín de las Flores, Veracruz; El Salto, Guanajuato; Farallón, Veracruz; Tapalpa, Jalisco; Valle de Bravo, Estado de México; Chachalacas, Veracruz; Punta Conejos, Oaxaca; y Pico de Orizaba, Veracruz.
En realidad, existen múltiples lugares donde se puede volar. Sin embargo, es fundamental tomar en cuenta el sitio donde se debe aterrizar, hacerlo dentro de una metrópoli puede resultar en algo de alto riesgo considerando todo tipo de materiales y circunstancias que se encuentran alrededor.
Hace algunas semanas, el parapentista argentino Leandro Ramos realizando una gira por Latinoamérica sufrió un accidente en el balneario de La Pedrera en la costa uruguaya, junto con una mujer en un bautismo de vuelo.
Su cuerpo sin vida fue localizado el 13 de agosto pasado y es un ejemplo de que la actividad, tal vez no tan conocida por mucha gente, es de riesgo aún para personas experimentadas que, en el caso de Ramos, había recorrido buena parte del complejo relieve sudamericano.
Por ello, es importante conseguir algún aval de vuelo para prácticas extremas como el volar en parapente. En España, es necesario cursar satisfactoriamente un esquema de preparación e iniciación de una escuela reconocida por la Federación Aérea.
Incluso hay sitios en el mundo donde se vislumbra la posibilidad de sacar permisos para dichas actividades al formar parte del esquema de viaje aéreo, como también acontece con los drones, los cuales han generado todo tipo de sucesos que muchos consideran deben ser regulados. (Con información de Ricardo Romano)


