Reynosa, Tam.–
Con una emotiva función de Box y Lucha Libre, la Arena Coliseo de Reynosa fue el escenario del homenaje póstumo a Roque “Rocky” Montoya, destacado boxeador reynosense que en vida llevó el nombre de la ciudad a lo más alto del pugilismo nacional, al consagrarse campeón nacional hace algunas décadas.
La velada reunió a aficionados, familiares y figuras del deporte de los puños, quienes recordaron la trayectoria y legado de Montoya, considerado uno de los máximos referentes del boxeo en Reynosa.

Entre los asistentes destacó la presencia de su hijo, “Rocky” Montoya Junior, quien siguió los pasos de su padre dentro del cuadrilátero y formó parte activa de este tributo.
“Me siento muy contento y feliz de ver como aún hay aficionados que recuerdan a mi padre y su trayectoria, porque saben que en su momento enfrentó a lo mejor de lo mejor”, expresó.
Dentro de la cartelera, la afición fue testigo de peleas de exhibición que evocaron épocas memorables del boxeo local.
Una de las más destacadas fue el enfrentamiento entre José Luis Baltazar II y Nicky Bentz, un combate que hizo revivir aquellos años en los que ambos pugilistas atravesaban su mejor momento y protagonizaban intensos encontronazos que marcaban a la afición.

“Rocky” Montoya Junior también subió al encordado para medirse ante Axel “Toro” Reyes en una pelea de exhibición, en la que mostró el carácter y la técnica heredados de su padre, recibiendo el reconocimiento del público que se dio cita en el recinto.
En vida, Roque “Rocky” Montoya logró posicionarse al enfrentar a boxeadores de la talla de Julio César Chávez, como Meldrick Taylor, Wilfredo Benítez y Héctor “Macho” Camacho con quien tuvo un encontronazo que hasta el día de hoy algunos aficionados conservan en su memoria.


