México, D.F.-
Para ser director de cine, considera Alberto Cortés, realizador de “Ciudad de ciegos” y “Corazón del tiempo”, se debe tener gran capacidad de frustración.
Gabriel Retes, creador de “El bulto”, señala que lo más ingrato de su profesión es que una película hecha, jamás llegue a ser vista por el público o esté pocos días en la peleada cartelera comercial.
“O cuando no se levanta el proyecto, para los que vivimos de, para y por el cine, lo importante es la continuidad y poder expresarse”, destaca el cineasta.
¿Alguien más? El galardonado internacionalmente Juan Carlos Rulfo, por el documental “En el hoyo”, cuenta que después de enterarse que el portero de su edificio está preocupado por haber roto la promesa de no volver a tomar alcohol, sus problemas como creador, dejan de serlo para siempre.
“Es un gran privilegio estar en esto, cuando uno se entera de lo que la gente debe hacer aquí, para poder sobrevivir”, comenta Rulfo.
El hecho es que ellos tres, más otros 10 colegas, integrarán la quinta temporada de TAP: taller de actores profesionales cuya quinta temporada inicia la noche del sábado por Canal Once.
Al diván
Conducido por Oscar Uriel y coproducido por Bruno Bichir y la señal del Politécnico, la emisión se dedicará a entrañar la labor de los cineastas y su experiencia de vida en el set.
“Sí fue como una sesión de psicólogo”, abunda Rulfo.
Diego Luna (“Abel”), Antonio Serrano (“Sexo, pudor y lágrimas”), María Novaro (“Danzón”) y Maryse Sistach (“Perfume de violetas”) integran al talento elegido.
También se encuentran Alfonso Arau (“Como agua para chocolate”), Juan Antonio de la Riva (“Gavilán de la sierra”), Busi Cortés (“Novia que te vea”) y Julián Hernández (“Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás dejarás de ser amor”).
“Poder ejercer el oficio de cineasta es un privilegio”, comenta Cortés, durante la presentación de la emisión.
“Sí se tiene que tener una gran capacidad de frustración y está difícil, pero aun con todas las dificultades, con el hecho de soñar una película es un privilegio”, dice.
Y tercia García Agraz quien, como la mayoría de los seleccionados, bregó en una época en la que prácticamente el cine mexicano se acabó, por historias de ficheras.
“Cuántas veces, de pronto, no se caen proyectos. ‘El misterio del Trinidad’ (con Rebecca Jones) la comencé a levantar en 1999 y fue hasta 2002 que pude hacerla, a ‘Nocaut’ (con Gonzalo Vega) la tenía desde 1978 y tardé cuatro años, es parte de la aventura de hacer cine”, expresa.


