Monterrey, N.L.-
Hace varios años Lupita D´Alessio aceptó a Jesús en su corazón y ahora tuvo la oportunidad de “cantar con él” en un escenario.
Sólo que ahora fue Jesús Adrián Romero, el cantante cristiano, con quien “La leona dormida” volvió a acariciar la gloria durante el concierto del artista en la Arena Monterrey.
“Todos saben lo que yo he pasado y desde muchos años atrás siempre había soñado con estar cantando junto a Jesús Adrián.
Recuerdo que yo en mi cuarto siempre cantaba esta canción mientras que en una mano tenía un vaso de whisky y en la otra ya saben qué, y ahora estoy con él”, expresó Lupita antes de cantar “Qué sería de mí” a dueto con el artista.
Pero esa fue sólo una de las muchas sorpresas que Jesús Adrián Romero ofreció en la velada realizada en la Arena Monterrey ante siete mil 500 fans.
El intérprete ofreció un espectáculo de enorme calidad con seis músicos acompañándolo, además de que durante la presentación, a través de pantallas LED, se pudieron apreciar imágenes tridimensionales.
Otra sorpresa fue que el artista se hizo acompañar de su familia: su esposa Pecos y sus tres hijos Adrián Roberto, Jaanai y Melissa con quienes se mudará a Monterrey a partir del próximo año.
“Siento que aquí tenemos una misión que cumplir y por eso les damos a conocer que vamos a mudarnos a esta ciudad el próximo año”.
Y como respuesta, un coro de más de siete mil voces gritó: “¡Bienvenidos a Monterrey!” ante el beneplácito del artista y su familia.
El show de Jesús Adrián transportó a la gente por múltiples emociones; incluso provocó que muchos derramaran lágrimas. Cantó desde lo más nuevo hasta sus primeros éxitos.
“Soplando vida”, “Ayer te vi, “Razones pa’ vivir” y “Aquí estoy yo”, fueron excelentemente recibidas por la audiencia que más tarde se puso a bailar con “Tu Bandera” y “Te dejo ganar”.
Al momento de cantar “Mi herencia” Jesús Adrián repartió discos y el público se conmovió hasta el llanto con “Princesas mágicas”.
La velada concluyó con “En la azotea” casi dos hora después de haber iniciado. En su camino a la salida los asistentes esbozaban una gran sonrisa y otros tarareaban el coro de alguna de sus canciones favoritas.

