Ciudad de México.-
La fama de Merlín sigue creciendo a pasos agigantados. El carismático pato que se volvió viral durante las celebraciones por la victoria de México ante Sudáfrica en el Mundial 2026 no solo conquistó las redes sociales, sino que también recibió el reconocimiento de la FIFA como embajador oficial de la Ciudad de México y hasta apareció en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, detrás del fenómeno que acapara la atención mediática existe una historia poco conocida. Antes de que el pato de raza Pekín se convirtiera en el consentido de los aficionados, otras dos integrantes de su familia ya habían logrado cautivar a miles de personas: Bruna y Waffle, dos patitas cuya popularidad las transformó en auténticas celebridades virales.
Mucho antes de que el nombre del “pato mundialista” se hiciera tendencia, la figura más reconocida de la familia era Bruna, una pata que alcanzó notoriedad en 2020 gracias a unas imágenes que se difundieron en redes sociales.
Lo que llamó la atención de los usuarios fue verla recorrer varios puntos de la Ciudad de México utilizando pequeños tenis diseñados especialmente para proteger sus patas del pavimento y evitar lesiones durante sus caminatas.
Las fotografías de Bruna caminando por estaciones de la Línea 3 del Metro y por calles del Centro Histórico despertaron la curiosidad de cientos de personas, quienes quedaron sorprendidas por la peculiar escena.
La fama del ave llegó incluso al festival Sneaker Fever, cuyos organizadores lograron localizar a la familia para entregarles algunos obsequios. Entre ellos destacaron varios pares de tenis para los integrantes del hogar y un modelo especial adaptado al tamaño de Bruna.
Tras la popularidad de Bruna, otra integrante de la familia comenzó a ganar seguidores en internet. Se trató de Waffle – la hija de Bruna- una patita que acostumbraba acompañar diariamente a Karla y a sus hijos mientras trabajaban vendiendo agua embotellada en calles de la alcaldía Cuauhtémoc.
Vestida con llamativos atuendos y caminando junto a la familia durante largas jornadas laborales, Waffle se convirtió en una figura entrañable para usuarios que seguían sus recorridos a través de fotografías y videos compartidos en redes.
Su historia generó una fuerte conexión con el público, pues representaba el vínculo especial que existía entre la familia y sus animales, una característica que hoy también explica parte del éxito de Merlín.
Aunque Waffle logró convertirse en una de las aves más queridas de internet, su historia tuvo un desenlace que conmovió a miles de personas.
En 2024, la familia informó que la patita murió después de ingerir comida que presuntamente habría sido arrojada de manera intencional por una persona en la vía pública. La noticia generó indignación entre quienes habían seguido su historia durante años.
De acuerdo con declaraciones compartidas por la familia en aquel momento, la pérdida dejó un profundo vacío emocional, especialmente en uno de los hijos, quien mantenía un fuerte lazo afectivo con el ave.


