Washington, E.U.-
México “atraviesa una crisis de derechos humanos” en un contexto de violencia e inseguridad que persiste desde hace varios años, marcado por altos niveles de impunidad, dice el más reciente informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre las condiciones que existen en el país, un documento con serias críticas al papel “deficiente” de las autoridades.
El gobierno de México rechazó el contenido del diagnóstico, al que calificó de sesgado, que “no refleja la situación general del país y parte de premisas erróneas”, y desestima los avances que existen en materia de derechos humanos.
En entrevista con EL UNIVERSAL, James Cavallaro, presidente de la CIDH, expuso: “No sé si el Estado mexicano va a aceptar nuestro diagnóstico de la gravedad del problema y si va a responder a la altura del desafío”.
Esta confrontación entre la CIDH y el gobierno de México es resultado del informe que elaboraron sus expertos en la visita que realizaron del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2015, en la que estuvieron en seis entidades y se reunieron con víctimas, organizaciones sociales y funcionarios.
El reporte expone la “especial preocupación” por un elevado índice de denuncias sobre “desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y tortura, así como la situación de inseguridad de mujeres, niños, migrantes, defensores de derechos humanos y periodistas, quienes son víctimas de asesinatos, desapariciones, secuestros, tortura, amenazas y hostigamientos”.
En un comunicado conjunto de las secretarías de Gobernación, Relaciones Exteriores y la Procuraduría General de la República, señalan que la CIDH “se enfocó en buscar y reflejar violaciones específicas, tomando en cuenta las problemáticas de seis entidades y llegando a conclusiones sin fundamento (…) utilizó la información recabada de manera parcial”.
Dicen que si bien muchas de las recomendaciones han sido atendidas, se les dará el seguimiento adecuado.


