San Cristóbal de las Casas, Chis.-
Royer Pérez Jiménez, tzotzil de 18 años, llevaba más de medio mes bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), cuando la madrugada del 16 de marzo fue hallado sin vida en el centro de detención del condado de Glades, en Moore Haven, Florida.
“Murió por un presunto suicidio; sin embargo, la causa oficial de su muerte, sigue bajo investigación”, dice el documento emitido por el centro de detención. Pero Manuel, el padre de Royer, no lo cree. “Mi hijo no tenía enfermedades”. “Estaba sano”, afirma en entrevista con EL UNIVERSAL desde San Juan Chamula, en Chiapas, donde vive.
Manuel cuenta que, desde que terminó la secundaria, en 2023, Royer estaba decidido a migrar a Estados Unidos, porque había visto que su tío, que vivía en Volusia, Florida, mandaba dinero a su familia. “Yo le dije que no fuera allá; le dije que estaba muy chamaco. Yo no quería que se fuera mi hijo”, explica. Manuel intentó convencerlo de que esperara a cumplir los 18 años, pero Royer no quiso. El dueño del restaurante donde trabajaba su tío se ofreció a darle trabajo, así que, con apenas 15 años, partió al norte. “Él quería irse y se fue”, dice el padre.
Las cosas no salieron como Royer pensaba. Ya en Volusia, se quedó solo, porque su tío fue detenido y deportado. Manuel cuenta que su hijo trabajó tres años en el restaurante, pero “no hizo dinero. Cuando llegó [a Florida] estaba muy chamaco y no le pagaban mucho. Le pagaban poquito; por eso no juntó su dinero”.
El pasado 22 de enero, elementos de la Oficina del sheriff del condado de Volusia detuvieron a Royer. Él les dio un nombre falso, pero fue descubierto y acusado de “suplantación de identidad y resistencia a la autoridad”. Ese mismo día, el ICE emitió una orden de detención. El 26 de febrero, Royer fue trasladado al centro de detención en Glades. Desde ahí, Royer habló varias veces con su padre. La última de ellas, el pasado 13 de marzo. El muchacho le contó que había tenido audiencia en la corte, que firmaría su deportación a México, que no tenía alternativas para solicitar su estancia en Florida y que además se había quedado sin abogado porque el que tenía abandonó su caso.
“Mejor mañana [por el sábado 14 de marzo] voy a firmar papeles y me voy para allá [a San Juan Chamula]”, le dijo Royer a su padre.
El lunes 16 de marzo, Manuel recibió una llamada a su teléfono celular. “Estoy buscando a un familiar de Royer”, le dijo un funcionario del centro de detención de Glades. “Soy su papá”, contestó Manuel. El funcionario soltó de inmediato: “Pasó algo muy grave anoche. [Royer] se murió”. Sin digerir la noticia, Manuel preguntó: “¿Cómo que se murió?”. El hombre le explicó que el joven se quedó un rato solo y que “cuando regresamos ya estaba muerto”.
Manuel insiste en que su hijo no se habría quitado la vida. Se prevé que el cuerpo del joven tzotzil llegue la próxima semana al barrio Noctic, de la comunidad Rancho Narváez. Incluyendo a Royer, suman 14 los mexicanos que mueren bajo custodia del ICE o en operativos de control migratorio en EU desde 2025.
*15 años tenía Royer Pérez Jiménez cuando llegó a Estados Unidos, buscando trabajar y ganar dinero para mandar a su familia, en Chiapas.


