Reynosa, Tam.- Como siempre sucede, las personas de menores recursos económicos son los que más sufren cuando se presenta un fenómeno meteorológico como el que anoche azotó a Reynosa con vientos de más de 60 kilómetros por hora.
En un recorrido por la carretera Ribereña y el sector de Rancho Grande, fue posible ver al menos media decena de viviendas de madera y techos de lámina dañadas por los fuertes vientos.
La mayor parte de las casas perdieron sus techos debido a las ráfagas de aire, provocando que las pocas pertenencias de las personas se perdieran en su totalidad.
Además, algunos pequeños comerciantes que tenían sus puestos en la calle amanecieron con la triste novedad que su local estaba totalmente derruido.
Tal es el caso de un zapatero que se encuentra a un costado del parque “Enésimo Magullan”, quien acompañado por un pequeño de no más de 6 años y una persona de la tercera edad, intentaba reconstruir su humilde local.
Cabe señalar que hubo otros que intentaron sacar provecho de la tragedia, pues se dedicaron a recoger todas las lonas que se rompieron de los anuncios espectaculares y puentes peatonales del sector.








