“Pompin”, testigo de honor de la lucha libre

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México, D.F. / Septiembre 21.-
Alfonso Ramírez “Pompín” es un enamorado de la lucha libre, probó las mieles de ser gladiador, pero desde hace más de cinco décadas vive en romance con el arte de ser réferi, una profesión que le ha permitido ser testigo de honor de la evolución del pancracio, durante los 78 años de existencia que celebra.
Sentado en las viejas gradas de la arena México, con una de las boinas que le regaló El Santo en las manos, Don Alfonso acepta que la lucha libre ha sido su vida, le ha regalado sonrisas y sin sabores, y le agradece la fidelidad con la que se le ha entregado
“Sigo viviendo en la época de oro, recuerdo a todos mis compañeros de la gran época, cuento entre mis amigos a Raúl Romero, quien siempre les decía a sus alumnos que ser luchador y réferi es un honor, pero ser payaso en el ring es una vergüenza”, recuerda.
Así que nunca ha traicionado a la lucha, el respeto ha sido su compañero de andanzas: “Una época salía como valet de un primo que luchaba como El Griego, entonces conocí al profesor Santo y me dijo que con el cuerpo de perro que tenía no llegaría a nada; me recomendó ser réferi y él mismo me compró ropa y me mandó a hacer tres pares de zapatillas, empecé a trabajar un 20 de noviembre”.
Con nostalgia, afirma que sus grandes amigos no han muerto, sino que andan de gira por la arena Celestial, en la que algún día espera saludarlos, “he visto muchos luchadores pasar e irse, de los actuales me llamaron la atención desde siempre La Sombra y Máscara Dorada. Sé que la lucha ha evolucionado tanto que los luchadores se matan por un lugar”.
GLORIOSOS RECUERDOS
Otra vida necesitaría “Pompín” para compartir sus anécdotas en el mundo de la lucha libre, pero no olvida la última batalla que compartió con El Santo, “lo vi infartarse, vi al gran luchador perder una caída con la muerte, fue una tarde que no olvidaré nunca”.
Agradece a la lucha que le haya dado amigos como El Santo, Cavernario Galindo, Black Shadow, Blue Demon y Huracán Ramírez, “hoy los luchadores son distintos, en nobleza hay muchos de igual calidad como Canek por ejemplo, pero en general el compañerismo se acabó, ahora los jóvenes creen que nunca van a necesitar la ayuda de los demás. Una vez Místico no me quiso dar ni un centavo para la misa de Oro, dijo que él ni lo había conocido”.
Reconoce que ha cometido errores sobre el enlonado, “la vez que me sentí muy mal fue cuando expuso su máscara Aníbal contra Máscara Año 2000, el maestro Aníbal me pidió para que trabajara esa lucha, desgraciadamente tuve un error y él perdió la máscara; otra, fue en la lucha de El Santo contra El Hindú, el profe ya tenía problemas con el corazón y debo admitir que intervine para proteger al maestro, no concebía que él pudiera perder”.
Sabe que el mejor réferi es el que menos se nota en el ring, “el respeto se ha perdido porque han querido robar atención, muchos fueron luchadores y quieren seguir luciendo, el réferi no debe tocar a los luchadores, hay que dar respeto para que te respeten”.
Peor es la imagen que los estetas tienen de su trabajo, “algunos luchadores piensan que ser réferi es muy fácil, pero hay que saber caminar el ring, hacerlo con técnica y repito, con mucho respeto. Ojalá que los maestros de lucha libre les recordaran a los muchachos las bases de este deporte, se ha perdido esa tradición y con ello parte de la magia de este deporte”.
Pompín admite que el adiós está cerca, por ello le emociona ver a su hijo seguir sus pasos, “trato de inculcarle la pasión por la lucha libre, sé que hay que referear con dignidad y cuando llegue el momento de irse, hacerlo con honor. No me gustaría morir arriba del ring, en vida hermano, así quiero irme de la lucha libre”.

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