Juchitan, Oax.-
Las teclas de la computadora tienen sobrepuestas pequeñas bolitas de nylon de colores para que al tacto Desiderio de Gyvés, investigador zapoteca, pueda reconocer los números y realizar las adecuaciones al libro de matemáticas que escribió en su lengua madre, el zapoteco.
El ingeniero, apenas atina la silla, la computadora y todo lo que le rodea; comenzó a perder la vista hace tres años, cuando preparaba su primer libro Xhigába Binnizá (Numeración zapoteca), así que terminó por adaptar todo a su condición, desde la computadora hasta los colores en los dibujos del libro.
En el último año, cuando se agudizó la pérdida de la vista, su esposa, María de la Luz Méndez, se convirtió en sus nuevos ojos, aunque siempre fue su guía y lo ayudó a adaptar el teclado de la computadora.
“En el último año que comenzó la crisis de la vista, para terminar el libro tuve que adaptar mucho de mi entorno, de hecho, terminé perdiendo la vista por meterme a la computadora a terminar de corregir el libro, así que nos ingeniamos para poder usar la computadora, los colores que utilizo en las figuras de las cifras que aparecen en el libro son para distinguirlos, por la vista, aunque este método pedagógico que propongo es un asunto visual. Al final logré lo que quería, aunque en ellos se haya ido lo poco de vista que me quedaba”, explicó, efusivo por la edición de su libro.
El libro fue presentado el fin de semana en Juchitán, y lo considera su hijo, que formó y creó a su semejanza durante 20 años; un hijo que pone las bases para que en un futuro la secuencia vigesimal mesoamericana con el tiempo ofrecerá nuevas habilidades y aptitudes para un mejor manejo de las técnicas contables basadas en la intuición y razonamiento.
El libro nació con la intención de ser una guía para alfabetizar en zapoteco a campesinos, muchos de los amigos de este defensor de la lengua madre que eligió la comunidad de Santa María Xadani para vivir y estar cerca de los hombres de campo y conocer mejor el zapoteco.
Xhigába Binnizá —asegura quien fuera director de la Casa de la Cultura—, lo mismo puede ser un método efectivo para acercar a niños de preescolar como a universitarios a las matemáticas y, de paso, enseñarles el zapoteco.
“No hay pierde, lo hice accesible para todos, para los niños que aún no comprenden el concepto de los números como se conoce, con bolitas y palitos, pues el sistema vigesimal mesoamericano está compuesto de tres elementos: el punto, la sucesión de ellos, o sea, la línea y el cero. Para los jóvenes, acercarse a las matemáticas con ecuaciones”, explicó.
Para Desiderio de Gyvés, este libro no sustituye a los tradicionales, busca ser complemento para acercar a los niños a esta disciplina, que la entiendan, que la amen, que se les enseñe en días extras y en espacios abiertos, jugar con ellos, e incluir a los padres para que también se interesen y aprendan.
El autor tiene listo también el primer libro de ciencias naturales en zapoteco, desde el Big Bang hasta el sistema planetario, que espera pronto editar, mientras presume su gran aporte a la literatura zapoteca.


