Cubanos. El sueño se rompió en el camino

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Tapachula, Chis.-
Elaine Miranda no sonríe. Sentada en la orilla de una vieja cama matrimonial, que comparte con su esposo y su hija de 40 días, dice que la está pasando muy mal, pero no quiere regresar a Cuba, de donde salió huyendo en mayo pasado con la ilusión de alcanzar el sueño americano. “Ya no tenemos nada allá, ni casa ni muebles y nos iría peor, seríamos señalados por nuestros compatriotas y el gobierno de Raúl Castro nos obligaría a trabajar en los campos agrícolas, casi como esclavos”, indica.

La joven madre detalla que antes de llegar a México atravesaron nueve países (Trinidad y Tobago, Brasil, Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala) y que no han sido asaltados por delincuentes, pero los traficantes de personas les han pedido mucho dinero para dejarlos avanzar.

“El gobierno de Cuba dice que perdimos todos nuestros bienes para entregárselos a los traficantes de humanos por el sueño de llegar a Estados Unidos, ahora, después de que el (ex) presidente Barack Obama eliminó la política Pies Secos Pies Mojados, quedamos a disposición de ellos [autoridades de cubanas] que nos van a mandar a trabajar a los campos agrícolas alejados de nuestra provincia, si nos deportan, vamos a estar presos”, asevera.

La joven mujer narra que abandonó La Habana con un embarazo de aproximadamente cuatro semanas, acompañada de su esposo Marco Delgado, debido a la difícil situación económica, pero sobre todo porque no hay libertad de expresión ni respeto a los derechos humanos.

Elaine explica que lograron juntar unos 3 mil dólares del trabajo de su esposo, quien era contador y tenía un sueldo de 15 dólares al mes, mientras que ella vendió sus alhajas, electrodomésticos y pidió préstamos de familiares que radican en Estados Unidos. “Nosotros buscamos una vía de escape económico, libertad en otro país, el que sea”, expresa la joven madre.

“El 11 de mayo del año pasado decidimos viajar como turistas y abordamos un avión a Trinidad y Tobago, ya que ese lugar es de libre visado, para instalarnos en la ciudad de Guyana, Venezuela, donde trabajamos de 15 a 17 horas diarias”, explica.
“Todo el embarazo lo pase trabajando en un restaurante de cajera y los fines de semana en un club nocturno, junto con mi esposo, logrando juntar unos 4 mil dólares para el viaje”, dice.

A finales de noviembre del año pasado, Elaine, con 37 semanas de gestación, junto con su esposo Marco, decidieron continuar el “sueño americano”, viajando a Brasil, Venezuela y Colombia, donde a pocas semanas de dar a luz caminó largas horas por la selva.
Después cruzaron a Panamá, donde nació su hija Liz María, quien ahora tiene un mes y siete días de edad. Después del parto viajaron por Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y, finalmente, la semana pasada llegaron a Tapachula, Chiapas.

La pareja de jóvenes y su pequeña hija comparten un pequeño cuarto con ocho personas más. Es el departamento de un edificio que se ubica en el centro de la ciudad, donde se hospedan más de un centenar de cubanos.

Refieren que después de cruzar a territorio nacional de forma ilegal a por el río Suchiate, que sirve de división entre México y Guatemala, a través de embarcaciones construidas con neumáticos de tractos y tablas, se entregaron al Instituto Nacional de Migración, pero como les faltaban documentos de su hija no fueron aceptados para tramitar el salvoconducto, por lo que, decidieron contratar a un abogado.

La pareja considera que en pocos días podría registrarse una crisis humanitaria en la frontera sur o la norte de México, por la llegada de decenas de isleños que vienen en camino; no quisieron detenerse a pesar de que fue cancelado el programa de Pies Secos, Pies Mojados ni por las amenazas de deportación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

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