Cuidado con comer muchos tamales

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Cd. de México.- Su origen es desconocido, pero el “guajolocombo” se ha convertido en toda una delicia culinaria para las mañanas en la Ciudad de México.

Seguramente, alguna vez habrán comido una torta de tamal, y por consiguiente, sabrán de la delicia de que estamos hablando; y es que no hay nada mejor para iniciar el día que un atole acompañado de una deliciosa “guajolota” ¿cierto?

Estas famosas tortas son muy sencillas de hallar en la Ciudad de México, pues sólo basta con que se acerquen al carrito tamalero más cercano y la pidan para poder deleitarse con sus sabores.

Pero lo que es un gran enigma es el descifrar el porqué se le dice “guajolota” a la torta de tamal.

Según menciona el portal MegaNoticias, tamaleros señalan que se debe a que muchos años atrás las tortas se elaboraban con un pan llamado precisamente así, “guajolota”; sin embargo otros mencionan que tiene origen en la Ciudad de México y que se debe a la vida tan acelerada que tienen sus habitantes. ¿Por qué? ¡Nadie lo sabe!

Lo que sí sabemos es que para muchos, que no las han probado, se trata de una simple combinación de masa con masa. Otros tantos, hablan sobre el gran contenido calórico que tienen y a decir verdad, seguramente sí sean las culpables de uno que otro kilo en el cuerpo.

Hagamos cuentas: Expertos aseguran que un tamal (sin freír) aporta entre 150 y 200 calorías, un bolillo otras 100 y un vaso de atole de arroz alrededor de 180 calorías; es decir que si arman su fabuloso #GuajoloCombo, el cuerpo recibirá un promedio de 500 calorías; o sea 1/3 parte de las que puedes consumir en un día; eso sí, si se te ocurre pedirlo para cenar, vete despidiendo de tu cuerpo escultural, pues seguramente lo único que sucederá es que engordarás muy rápido.

Ahora bien, si hablamos de tamales veganos, entonces y muy seguramente, las calorías se reduzcan, siempre y cuando no sean cocinados con grandes cantidades de grasa y/o manteca.

La torta de tamal cubre tres necesidades básicas de una persona en tránsito y con rumbo a sus actividades, sobre todo si éstas estaban relacionadas con la industria de la construcción. S

e trataba de un alimento portátil, llenador y proveedor de una fuerte dosis de carbohidratos, necesarios para cargar objetos y desarrollar actividades físicas prolongadas y pesadas. Pero eso no es todo; si tomamos en cuenta que el comensal casi siempre acompaña la “guajolota” con un atole, y que el tamal está siempre relleno de algo, podría decirse que se trata de un alimento completo y altamente efectivo en términos de productividad.

Para muchas personas la torta de tamal representa un método práctico para saciar el hambre a un precio accesible: pues cuesta alrededor de 15 pesos, así lo menciona el portal MxCity.

Finalmente, más allá de si su ingesta es o no realmente sana, lo cierto es que esta costumbre nativa de la Ciudad de México es un delicioso platillo mexicano, con una extravagancia incluso para mexicanos de otras regiones, pero que todos quieren por probar.

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