Cd. de México.-
La diplomacia mexicana ha sido refugio político, académico o cultural a través de los nombramientos políticos que hace el Ejecutivo federal al frente de las representaciones de México en el exterior.
Los diplomáticos Carlos Rodríguez y Quesada, Agustín Gutiérrez Canet y Leonardo French reconocen la facultad presidencial de nombrar y remover embajadores y cónsules, pero piden poner límites al número de este tipo de designaciones y privilegiar al personal del Servicio Exterior Mexicano.
Actualmente, al menos 40 políticos que no son diplomáticos de carrera ocupan la titularidad de una representación diplomática, y muchos de ellos son militantes partidistas o ex funcionarios.
Resaltan casos como el del ex titular de la SCT, Dionisio Pérez Jácome, como embajador en Canadá; del ex secretario del Medio Ambiente, Juan José Guerra Abud, como embajador en Italia, o el de la priísta Blanca Alcalá, en la embajada de México en Colombia.


