Enviado especial.
Cd. de México.-
Gabriel Sotelo y un grupo de vecinos de Tlalpan llegaron muy temprano a la casa de Andrés Manuel López Obrador con dos preocupaciones: que hubiera atole y pan de dulce para almorzar, y no tener problemas para ver y saludar al futuro presidente de México.
Con una pancarta que reza “Señor presidente confiamos en usted”, los colonos no tuvieron impedimento para llegar hasta el número 90 de la calle de Cuitláhuac donde vive la familia presidencial en un complejo de departamentos. Desde muy temprano y sin la luz del Sol representantes de los medios de comunicación de México y el extranjero, empezaron a instalar en la calle sus unidades móviles, grúas de cámaras y escenografías.
Contrario a otros años, en este sector Tlalpan no hay filtros ni perímetros para asegurar quién llega y quién se acerca a la propiedad marcada con el número 90.
“Queremos que lo dejen gobernar. Hay que dígale la confianza para que mejore este país”, dijo Sotelo sin soltar de la mano a su pequeña hija que se vino con su pijama rosa.
Se estima que a las 10:30 horas ser abra el portón negro de la casa donde saldrá López Obrador con su esposa y su pequeño hijo, para tomar las principales avenidas rumbo al Congreso de la Unión donde jurará como presiente de México.




