Ciudad de México.-
En la moda femenina la falda ha prevalecido. Las hay de todas las formas y tamaños, ancha, entallada, la que se arrastra por los suelos. El largo de esta prenda ha causado polémica, sobre todo cuando comenzó a acortarse en los años 20.
En esa época, la vida femenina no se mide por años solares, sino por temporadas de moda. También se decía que la tendencia estaba basada en el deseo de ser distinto, de parecer bien.
Así, iniciaron las faldas distintas a lo acostumbrado, entre ellas la entravée y la falda-pantalón, la cual sólo estaba cosida por en medio y ajustada a los tobillos, diseño que provocó mucho revuelo entre las personas de la primera década del siglo pasado, además de la incomodidad al caminar, hacía que las portadoras tuvieran repentinas caídas.
La falda-pantalón fue impuesta por modistas parisinos por allá de 1912 y muy pocas mujeres se atrevieron a usarla en público, quienes lo hicieron fueron perseguidas e incluso apedreadas por otros transeúntes.
Desde 1919 las faldas a la pantorrilla comenzaban a causar revuelo entre la sociedad de Ciudad de México, las jóvenes las vestían, pero entre hombres y mujeres de mayor edad se juzgaba mal el recorte de esta legendaria prenda femenina, el usarla era considerado como un acto de inmoralidad.
Era todo un escándalo cuando una mujer subía al tranvía o carruaje y mostraba parte del tobillo. Fue en ese mismo año cuando arribaron los escotes, las medias y los tobillos para empezar a lucir el calzado.
En los años 20 la falda se redujo por comodidad y para seguir las tendencias que venían de otros países con la influencia del cine de Hollywood y la moda parisina. De la noche a la mañana empezó a subir hasta llegar casi a la rodilla.
Hace cien años, se decía que sólo era cuestión de fijarse en las manos y el rostro de la mujer para comenzar a cortejarla y ofrecerle respetos. Había algunas mujeres más atrevidas que mostraban ligeramente parte del pie o un poco más, ellas eran vistas entre su propio género como el último grado de libertinaje y entre los hombres como mujeres incapaces de ser una buena esposa.
Aunque la falda corta recibió críticas, también existieron comentarios positivos, resaltaban la libertad conquistada por las mujeres de sentirse femeninamente seguras usar esa prenda.
Se dieron casos de censura por autoridades eclesiásticas. En 1920, el arzobispo de México, José Mora y del Río, emitió una circular donde indicaba cómo ellas debían de ir vestidas al templo: sin colores “escandalosos” en las toaletas (velos), ni faldas cortas, tampoco medias de tejidos transparentes.
En 1925, el doctor Leonard Hill del Instituto de Investigación Médica de Bath de Inglaterra decía que por cuestiones de salud estaba a favor del escote y la falda corta, argumentó que las mujeres “aprovechan los saludables rayos ultravioleta contenidos en la luz solar”. Por la misma razón recomendaba a los hombres adultos usar pantalones cortos, exclusivos únicamente para los infantes.
En 1928 en Los Ángeles, Estados Unidos, se prohibió a todas las empleadas usar faldas cortas y vestir sin mangas, corrían el riesgo de ser destituidas inmediatamente por esa razón.
Comentarios positivos y negativos iban y venían respecto a la nueva forma de vestir. Fue una completa revolución que incluso causó disputas en familias. En una carta publicada en este diario el 14 de octubre de 1929 una chica estaba un poco indecisa respecto a la opinión que debería de tener por la falda corta.
Su padre decía: “el vestido que no cubre la pantorrilla es una propaganda de descoco y un intercambio de malicias”. En tanto, su madre argumentaba que sería ridículo en sus hijas presentarse con la falda hipócrita del siglo pasado (XIX), porque su época ya había pasado.
En 1930 se decía que los hombres preferían a la mujer que usa falda corta porque les daba más confianza, contrario a las damas de falda larga.
A su parecer, la muchacha con falda a la rodilla era como un hermanito que sabe cuidarse sólo; en cambio, la mujer de falda larga es como una delicada enredadera a quien se debía traer del brazo y sostenerla ante cualquier cosa. Esto fue considerado como “masculinizar”, hoy empoderar, a la mujer por el hecho de no depender de un hombre.
En ese entonces sólo las niñas menores de 12 años usaban los vestidos y las faldas cortas, pues era inmoral que una señorita mayor vistiera esas prendas.
Una situación contraria sucedió 15 años después de la prohibición de las faldas cortas en Estados Unidos. En 1943, en Alemania, la falda corta se volvió obligatoria y los plisados, faldas amplias y trajes de noche fueron prohibidos.
En la misma década de los 40, algunos modistas pretendieron rescatar la moda de la falda larga, pero en agosto del 47 las mujeres estadounidenses protestaron por esta razón, aunque si se ponían de moda, las vestirían para “no verse raras”.
Incluso se tenía la intención de alargar las faldas en los uniformes del ejército estadounidense, pero Mamie Eisenhower (esposa del presidente entrante) opinaba que las faldas largas eran menos favorecedoras a la mayor parte de las mujeres.
A raíz de estas protestas hechas en Estados Unidos, en México también se declaró la “guerra” contra la falda larga en el mes de diciembre del mismo 1947.
La principal razón era la economía, pues las mujeres de clase media no tenían el lujo de deshacerse de sus prendas sólo porque a un diseñador de algún lugar, que no conocían, se le había ocurrido imponer una nueva moda. El segundo motivo fue la estética, consideraban que la corta lucía mucho mejor, sobre todo en mujeres que tenían buena figura.
Y así fue como la mujer ha ido mostrando paulatinamente la pierna, cortando la falda a los tobillos, a media pierna, hasta llegar a la rodilla y al inicio del muslo. Hasta la llegada de la minifalda en la década de los años 60.
En pleno 2019 en muchas regiones del mundo se sigue considerando inmoral que la mujer muestre las piernas, llegan incluso a prohibir el uso de faldas cortas en instituciones como escuelas y nuevamente, templos religiosos.
Sea como sea, las faldas de todos tamaños siguen vigentes en el guardarropa femenino y hoy, afortunadamente, hay más libertad de elegir cómo vestirse sin que la moda ni la sociedad se impongan a las portadoras de tan legendaria prenda.
La falda a través de los años
* La falda-pantalón fue impuesta por modistas parisinos en 1912 y muy pocas mujeres se atrevieron a usarla en público, quienes lo hicieron fueron perseguidas e incluso apedreadas.
* Desde 1919 las faldas a la pantorrilla comenzaban a causar revuelo entre la sociedad de ciudad de México.
* En los años 20 la falda se redujo por comodidad y para seguir las tendencias que venían de otros países con la influencia del cine de Hollywood y la moda parisina. Empezó a subir hasta llegar casi a la rodilla.


