Una propuesta de divulgación científica sobre las abejas meliponas en comunidades indígenas, creada en la Facultad de Ciencias Biológicas, fue seleccionado como beneficiario de la Convocatoria de Divulgación Comunitaria de la Ciencia y las Humanidades 2025.
Monterrey, NL.-
Un proyecto de divulgación científica de la Universidad Autónoma de Nuevo León que acercará el conocimiento sobre la abeja melipona a comunidades indígenas con prácticas ancestrales de producción de miel fue seleccionado como beneficiario de la Convocatoria de Divulgación Comunitaria de la Ciencia y las Humanidades 2025.
La iniciativa forma parte de un programa nacional impulsado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), y está orientado en fortalecer el derecho de la sociedad a tener acceso al conocimiento científico mediante proyectos interdisciplinarios de divulgación comunitaria.
“Guardianas sin aguijón: divulgación comunitaria sobre la biología, salud y conservación de las abejas melitonas” es el título del proyecto de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB) encabezado por el profesor e investigador Irám Pablo Rodríguez Sánchez.
El integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores Nivel III explicó que la propuesta representa una nueva etapa para el grupo de investigación porque traslada el conocimiento que se genera en el laboratorio hacia las comunidades.
“El objetivo es hacer divulgación de los hallazgos que ya tenemos en el laboratorio. El proyecto contempla visitas y recorridos a comunidades de Oaxaca, Chiapas, Yucatán y Quintana Roo, donde aún se preservan conocimientos tradicionales relacionados con la meliponicultura”, explicó.
La convocatoria estuvo dirigida a instituciones educativas públicas, privadas, comunicadores de ciencias, periodistas, personal académico, creadores/as, artistas y personas físicas o morales sin fines de lucro en todo México.

Tribu meliponini, nativa de México
La melipona es una abeja nativa de México. Los mayas ya la cultivaban desde antes de la llegada de los españoles. Pertenece a la tribu Meliponini y en el país hay 46 especies, sobre todo en Chiapas, Oaxaca y Yucatán.
Son abejas pequeñas que pueden medir de 1.8 a 13.5 milímetros, muy comunes en los trópicos. Su forma de trabajar es lo que la hace destacable porque hace polinización por zumbido; vibra en las flores para obtener el polen, por eso puede polinizar cultivos que otras abejas no logran como el tomate, chile habanero, café, aguacate, fresa y mango.
Además, tiene una capacidad enorme de reclutar compañeras cuando encuentra una floración corta, entonces, poliniza muy rápido y eficiente.
Otra cosa que la distingue es su miel y su forma. Produce una miel más líquida, menos densa y con mayores propiedades medicinales que la miel que produce la abeja común, porque visita plantas muy selectas.
Físicamente, se reconoce por las alas delanteras con venación reducida y por el peine de pelos gruesos que trae en las patas traseras para cargar el polen.
Talleres con comunidades indígenas
Rodríguez Sánchez mencionó que la propuesta surgió tras identificar la convocatoria publicada por la SECIHTI y adaptar la experiencia científica del laboratorio a un proyecto de comunicación pública de la ciencia.
El académico señaló que el proyecto tendrá una duración de dos años, periodo durante el cual se realizarán ocho visitas de trabajo de campo, cuatro en 2026 y cuatro en 2027, con el respaldo de universidades y especialistas de cada entidad, quienes facilitarán el vínculo con las comunidades participantes.

El responsable del Laboratorio de Fisiología Molecular y Estructural de la FCB mencionó que durante los recorridos se realizarán talleres, actividades para niñas y niños, observación de abejas con microscopios, así como espacios de intercambio de experiencias con productores locales.
Para fortalecer el aprendizaje, el equipo desarrolló materiales de divulgación como juegos didácticos, rompecabezas, camisetas y trípticos impresos en tres lenguas originarias de México: mam en Chiapas, triqui en Oaxaca y maya en Yucatán, con el propósito de que la información científica sea inclusiva y pueda compartirse de manera accesible y pertinente para cada comunidad.
Finalmente, Rodríguez Sánchez destacó que este tipo de convocatorias representan una oportunidad para que el conocimiento científico trascienda los laboratorios y genere beneficios directos para la sociedad.
“Así como desarrollamos proyectos de investigación, también debemos buscar difundir esos hallazgos y aprovechar estas convocatorias para acercar el conocimiento científico a la sociedad”, aseguró.
Organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) señalan que la conservación de las abejas melipona es estratégica para mantener la biodiversidad y la seguridad alimentaria, ya que son polinizadoras esenciales de numerosas plantas nativas y especies de importancia económica.


