Monterrey, N.L.-
En el llamado Lago de los Patos, en el Parque Fundidora hay un puente, donde los enamorados están dejando candados, como un símbolo de su amor.
La tradición viene de París, al parecer de la Pasarela Léopold Sédar Senghor (conocida como Pasarela de Solferino), ubicada frente del Museo D’Orsay. Eran tantos los candados que autoridades decidieron fundirlos, para hacer una escultura.
Pero esta idea llegó hace unos años a Monterrey, y entre un paseo de patos, los enamorados están dejando su recuerdo para que perdure para siempre.
Los llamados “candados del amor” se quedan ahí, sin una llave que los abra, porque a final de cuentas, este sentimiento deber permanecer.




