Reynosa, Tam.-
Tras ocho años de trabajo en la frontera tamaulipeca, la organización Médicos Sin Fronteras anunció su retiro a partir del 30 de septiembre al considerar que la crisis humanitaria que los llevó a intervenir ya se encuentra en niveles que son manejables para las autoridades locales.
Albert Stern, Jefe de Misión para Honduras, Guatemala y México, dijo que el equipo se retira satisfecho de haber apoyado a víctimas de violencia y a miles de migrantes que llegaron en caravanas a Reynosa y Matamoros y que padecieron inclemencias del tiempo, extorsiones y hasta la pandemia de COVID.
“Los niveles de violencia ya no son los de antaño, la COVID ya no tiene la mortandad que tuvo y el flujo migratorio ha cambiado, nosotros no salimos de México, estamos explorando otras zonas donde podamos ser necesarios, estamos hablando con autoridades para ver qué tipo de programas podríamos aportar para apoyar en la reducción del sufrimiento de las poblaciones”, explicó Stern.
Aunque el proyecto que inició en el 2017 se da por finalizado, integrantes de Médicos Sin Fronteras acudirán esporádicamente a la región para evaluar las condiciones de la ciudad y verificar que no surja una nueva crisis humanitaria.
Una vez cumplido su ciclo en Tamaulipas se encuentran en busca de otras problemáticas para atender, mientras tanto, continuarán apoyando a la comunidad migrante en Chiapas y Coahuila, así como a comunidades indígenas.
Durante los ocho años de trabajo en la frontera de Tamaulipas, Médicos Sin Fronteras brindó más de 80 mil atenciones médicas y psicológicas, apoyo integral a 394 sobrevivientes de violencia sexual, 3 mil 700 asesorías de planificación familiar así como atención a pacientes con COVID durante los puntos álgidos de la pandemia.





