Reynosa, Tam.-
Con cantos, danzas, flores, cohetes y hasta niños caracterizados como San Juan Diego, miles de reynosenses festejan a la Virgen de Guadalupe en su día y agradecen fervorosamente por los milagros que a lo largo de la vida les ha concedido.
Tal es el caso de Rosario Huerta, quien cada 12 de diciembre acude a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y deja una rosa en señal de agradecimiento por la ayuda que le proporciona a ella y su familia.
“Es un día muy bonito y especial, es el día de nuestra madre santísima y debemos agradecer por todo lo que nos da, por todas las bendiciones”, expresó.
Rosario dice ser una ‘hija’ consentida de la ‘Virgen Morena’, pues en innumerables ocasiones le ha concedido lo que le solicita con devoción.
Sin embargo hay una petición especial que siempre recordará como el más grande milagro, ya que después de ocho días de angustia e incertidumbre, pudo tener devuelta a uno de sus nietos que estuvo desaparecido durante ese periodo.
“Estoy bien agradecida con mi madre porque una ocasión secuestraron a uno de mis nietos, yo le pedía con el corazón que regresara y después de ocho días llegó con nosotros, golpeado pero vivo”, relató.
Así como Rosario, miles de creyentes atiborran la plaza principal para poder acceder dentro del santuario de la patrona de los mexicanos, a donde llegan con fervor y se arrodillan para venerar la imagen de la madre de Jesús.
Mientras tanto, en el exterior se vive una fiesta con algarabía, en donde la gente puede disfrutar de los tradicionales churros y diversos antojitos mexicanos, después de visitar a la Virgen de Guadalupe.









