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Reynosa, Tam.-
De seguro le ha pasado que ha visto a alguna persona enferma, familiar, amigo, conocido y que éste cuente que se ha sentido mal de gripe, tos, dolor de cabeza o alguna otra enfermedad.
Si al poco tiempo de pensar siente que usted también se está enfermando ¿es posible padecer de algo por el simple hecho de pensar en eso?
Un científico de Arizona quería demostrar una teoría. Ocuparía un voluntario que fuera capaz de llegar hasta las últimas consecuencias, el cual consiguió en la cárcel de St. Louis, Missouri, donde existe la pena de muerte efectuada en la silla eléctrica.
A él le propuso entrar en un experimento científico, en el cual se le realizaría un pequeño corte en su mano. El reo tenía la posibilidad de sobrevivir, o al contrario, fallecer sin dolor ni sufrimiento.
El condenado accedió, pues era prefería en vez de morir en la silla eléctrica, y además, podría ser que sobreviviera.
Así que fue acomodado en una cama alta del hospital con su cuerpo atado para que no se moviera.
Luego abajo de su brazo le pusieron una sonda, le comentaron que tendría una incisión superficial y que no llegaría a tocar ninguna vena importante y que debajo de su cama, había un envase con suero con una pequeña válvula.
De esa forma que, tras el corte, fue abierta la válvula para que el reo creyera que era su sangre caía en el recipiente.
Cada 10 minutos, el científico, sin que el condenado lo observara, cerraba un poco la válvula y el goteo disminuía, haciéndole creer al reo que era su sangre la que estaba disminuyendo.
Conforme pasaron las horas, fue poniéndose más pálido y, cuando el investigador cerró completamente la válvula, el condenado tuvo un paro cardíaco y falleció, sin haber perdido nada de sangre.
De esa forma el experimento consiguió demostrar que la mente humana juega un papel importante, lo que ocurre igual con las enfermedades.
Existen ciertas dolencias que son denominadas como psicosomáticas, las cuales pueden ir desde problemas del estómago hasta problemas respiratorios, incluyen dolores de cabeza y de espalda, intestino irritable, vértigos, fatiga, dificultad al respirar y dolor general en articulaciones o músculos.
Según Jordan Jiménez y Devia Sepúlveda ‘‘afectan a más del 2 por ciento de la población total mundial, sin importar el género” y son causadas debido a fuertes cargas psicológicas como traumas, angustia o ansiedad constantes.
También existe el trastorno de ansiedad llamado hipocondriasis, que implica preocuparse enormemente por contraer alguna enfermedad grave.
A raíz de todo esto es mejor llevar una vida tranquila, evitar estresarse y en caso de padecer alguno de estos casos, asista a un psicólogo o psiquiatra. (Con información de Ingrid Nava)


