Ciudad Victoria, Tam.-
A 111 años de la promulgación de la Ley Agraria, Tamaulipas mantiene una de las estructuras de propiedad social más amplias del noreste del país, con alrededor de mil 400 ejidos distribuidos en sus 43 municipios, de acuerdo con registros del Registro Agrario Nacional (RAN).
Este marco legal, surgido de la Revolución Mexicana, continúa siendo un pilar para la vida productiva y social del campo tamaulipeco.
La Ley Agraria fue promulgada el 6 de enero de 1915, sentando las bases para el reparto y la restitución de tierras a campesinos y comunidades rurales.
En el caso de Tamaulipas, su impacto fue temprano y significativo, incluso antes de la promulgación formal, en 1913, el estado fue escenario de uno de los primeros repartos agrarios del país, realizado en la Hacienda Los Borregos, en la región de Matamoros.
Actualmente, municipios como El Mante, Matamoros, Reynosa, San Fernando, Hidalgo y González concentran una alta presencia de ejidos, reflejando la importancia de la propiedad social en regiones agrícolas, ganaderas y cañeras del estado, estas tierras siguen siendo clave para la producción de granos, sorgo, caña de azúcar, cítricos y para la actividad pecuaria.
No obstante, el modelo ejidal enfrenta retos persistentes, entre ellos destacan el envejecimiento de los ejidatarios, la falta de relevo generacional, los conflictos por la sucesión de derechos y la presión de la urbanización y proyectos de inversión sobre tierras de uso social, especialmente en la frontera y en la zona conurbada del sur del estado.
Tras la reforma a la Ley Agraria de 1992, los ejidos adquirieron mayor flexibilidad para la certificación y el uso de la tierra, permitiendo la parcelación y, en algunos casos, la transmisión de derechos.
Este cambio marcó un nuevo escenario para el campo tamaulipeco, con oportunidades, pero también con riesgos relacionados con la pérdida de tierras ejidales.
A más de un siglo de su promulgación, la Ley Agraria sigue siendo un referente central para el campo, su vigencia se refleja no solo en el número de ejidos existentes, sino en su papel para garantizar la producción rural, la estabilidad social y la defensa del territorio en una entidad donde la tierra continúa siendo sustento e identidad para miles de familias. (Con información de Italia Soler / El Diario Mx)


