México, D.F.-
A partir del descubrimiento de la autobiografía teológica de Charles Darwin, un texto que habla sobre la relación del autor de El origen de las especies con Dios, la escritora y dramaturga Sabina Berman plantea su nueva novela que vuelve a tener como protagonista a Karen Nieto, la bióloga autista que cobró vida en La mujer que buceó dentro del corazón del mundo.
Ese texto de Darwin que muchos han negado y que durante varios años permaneció ocultó, detonó la reflexión de Sabina Berman sobre Dios, la vida y la naturaleza humana en pleno Siglo XXI. Ese es el planteamiento central de la novela El dios de Darwin (Destino), una historia que enfrenta dos mundos que parecen ser polos opuestos: la religión y la ciencia para poder entender el pensamiento y la realidad del Siglo XXI.
“No es casual que siendo mexicana me interese por estos temas; en México vivimos en una sociedad regida por la ley del más fuerte, casi sin componendas, en una violencia que va de la moderada a la extrema; de una violencia azteca de cráneos desgajados de los cuerpos, de gente colgada de los puentes peatonales, a una violencia que vivimos en los lugares civilizados que es la falta de cooperación pero el respeto a ciertas normas”, señala en entrevista la autora de La mujer que buceó dentro del corazón del mundo, novela que fue publicada en 33 países y recibió el Premio LiBeratur en el marco de la Feria del Libro de Frankfurt.
Tejida como un thriller, como una nueva aventura en la que se ve inmersa Karen Nieto debido a la desaparición de uno de sus compañeros de la Universidad, la novela de Berman nació de la pregunta que se hace Darwin cuando cruza los 60 años de si de verdad la ley del más fuerte opera en la naturaleza o si de la naturaleza también viene la bondad, el amor, el juego, la cooperación. “Como mexicana a mí me tenía que interesar ese legado olvidado de Darwin, es un legado que la cultura ignoró y ahí en el libro se explica por qué”.
Descifrar el mensaje de Darwin le permite a Sabina Berman platear una serie de preguntas sobre los relatos religiosos y científicos que sustentan la conciencia de los seres humanos del Siglo XXI, porque si bien El dios de Darwin está contado en dos tiempos: el siglo XIX y el siglo XXI, es ante todo una reflexión sobre quiénes somos los seres humanos del presente y también cómo asumimos a la religión y la naturaleza para entendernos.
En esta novela que salió primero en España y ahora aparece en México, están presentes las preocupaciones de Sabina Berman, su interés en la sociedad, en el feminismo y en las luchas de ciertas minorías como el de los homosexuales, bisexuales o transexuales.
“Más que compromisos, hoy día algunos dicen, los homosexuales, los transexuales, los bisexuales son naturales, y otros dicen son una aberración; la novela traza de dónde vienen las dos ideas, no es un capricho que unos piensen una cosa y otros piensen otra cosa porque un pensamiento corresponde al relato darwinista científico y el otro al relato religioso”.
El libro también es un termómetro, la gente se va a dar cuenta qué tan religiosa es y qué tan atea es y qué tanto sabe realmente de ciencia, afirma la también ensayista y directora de cine y teatro.
Berman asegura también que esta nueva novela vino de la dificultad de pensar quién es ella, de cómo se relaciona con la naturaleza, cómo se relaciona con los otros primates habladores y de darse cuenta de que tenía una revoltura de cascajos en su cabeza.
“Tenía una revoltura de pedazos, de relatos totalizadores rotos, el relato religioso en el que fui educada pero en el que no creo; el relato científico que antes de escribir esta novela no entendía bien, especialmente el relato darwinista”.
El resultado de esta obra es un thriller, una novela contada de principio a fin como si fuera un videojuego y una aventura que tiene que hablar de ciencia, religión e incluso de fundamentalismos, en general de la realidad, “sin que te tiren tantos rollos”.


