Monterrey, Nuevo León.-
Al no tener la posibilidad de poder estar cara a cara con los alumnos del Tecnológico de Monterrey, la escritora veracruzana Fernanda Melchor se reunió con ellos de manera virtual a través de Zoom, en dónde hubo una sesión de preguntas y respuestas.
Invitada por la Cátedra Alfonso Reyes y Vox Orbis, la escritora y periodista, finalista al Premio Booker Internacional y ganadora del Premio Internacional de Literatura 2019, Casa de las Culturas del Mundo en Berlín, habló entre otras cosas sobre su acercamiento con la literatura.
Recordó su infancia en su natal Veracruz, en donde confesó que creció en una familia en la que no eran tan asiduos lectores, pero que de todas maneras había libros en su casa y eso fue suficiente para que se despertara su interés en la literatura.
“En el Distrito Federal puedes acceder a la biblioteca, si no tienes dinero o si no puedes conseguirlo, pero quienes crecimos en lugares como el puerto de Veracruz, de verdad la biblioteca pública del puerto es la cosa más triste del mundo, donde no hay aire acondicionado, entras en un lugar oscuro y polvoriento lleno de libros viejos y las empleadas parece que les molesta que vayas, es algo muy triste.
“Lo que pasó fue algo muy extraño, porque en mi casa mis papás no eran grandes lectores, mi papá es ingeniero y mi mamá se dedicó mucho tiempo al comercio, después fue paramédico, pero ellos no tenían el hábito de la lectura”, explicó Fernanda.
Sin embargo, aseguró que en su casa había libros, novelas tipo comerciales, y uno que otro ejemplar de “Pedro Páramo por ahí perdido”.
Recordó que su introducción a la literatura que estaba disponible para ella fueron las enciclopedias y los libros que les regalaban “Los Reyes Magos”.
“Por un lado, fueron las enciclopedias, aunque mi papá no era lector, pero era un hombre de su tiempo, que compraba enciclopedias, porque antes como no había internet uno tenía que estudiar y había enciclopedias de todo tipo en la casa y a mí me gustaba leer sobre el mundo.
“Y el otro tipo de lectura que me marcó mucho fue porque en la casa llegaba Santa Claus y también los Reyes Magos, entonces hubo una temporada en que estuvieron dejando libros para niños como Robinson Crusoe, Marcelino pan y vino, entre otros.
“Pero a veces los Reyes Magos no sabían bien qué libros regalar, entonces dejaban libros, aveces Moby Dick, que es un libro para adultos, o Los viajes de Gulliver”, señaló la novelista.
Por otro lado, consideró que todo escritor es un hijo de su época y no puede evitar reproducir su ideología, su propia visión del mundo, su compromiso político o su desinterés por lo político.
“Yo creo que la literatura en efecto, tiene el poder de cambiar a la sociedad, pero es un poder muy acotado, porque la literatura sólo puede afectar a las personas de una en una y lo hace a través del lenguaje, es decir, sólo puede afectar la conciencia individual y es un proceso muy lento.
“La literatura no es como un libro de ensayos, o uno de ciencia política y sociología, donde se diagnostican problemas y se hacen propuestas. La función de la literatura, en gran medida, es provocar preguntas, porque un libro te hace cuestionarte cosas”, expresó.
Sobre su novela “Temporada de huracanes”, reveló que necesitaba “poner toda la carne al asador”, y sentía que tenía una deuda con personajes femeninos profundos.
“Yo había escrito una novela, ‘Falsa liebre’, un libro de crónicas ‘Aquí no es Miami’, con el que no me había ido mal, es decir, había tenido buenas reseñas y la primera edición se agotó en seis meses, en cambio ‘Falsa libre’ tuvo una salida más lenta, pero fue bastante aplaudida.
“Lo que pasó con ‘Temporada de Huracanes’ es que yo estaba en un momento muy complicado de la vida y tenía muchas cosas que yo necesitaba hablar sobre las relaciones personales, en cuanto al amor y quería hablar de la violencia en Veracruz, pues no podía dejar de mencionar lo que estaba sucediendo, y creo que gran parte del éxito se debe a que hoy más que nunca estamos abiertos a leer a mujeres”, compartió Melchor.


