Monterrey, N.L.-
La Escuela de Verano de la Universidad Autónoma de Nuevo León se ha posicionado como uno de los eventos anuales más importantes, ya que tanto la comunidad estudiantil como el público en general, asiste y disfruta de las diferentes actividades culturales que se realizan de manera presencial y que ahora también están disponibles en las plataformas digitales.
El director y actor de teatro Luis Martín Garza compartió comentarios de académicos, escritores y periodistas acerca de este programa académico y cultural en la conferencia “75 años de la Escuela de Verano” transmitida por @Cultura UANL el pasado martes 20 de julio.
El ganador de la Medalla al Mérito Artístico Colegio Civil 2019 en la categoría Artes Escénicas, manifestó que para hacer una reseña exhaustiva de todo lo que ha sucedido en más de 7 décadas, se requiere una amplia investigación, por lo que su presentación a manera de homenaje, incluyó una cronología del origen de esta iniciativa que fue impulsada por el maestro Raúl Rangel Frías, figura clave en el desarrollo cultural del estado.
“Hay que recordar, que debido a la turbulencia política, el 29 de septiembre de 1934 el Congreso del Estado decidió aprobar un decreto que suspendía la actividad académica en la universidad por tiempo indefinido, y las actividades culturales y artísticas en intramuros también quedaron en receso.
“Y la reorganización y reapertura de la universidad se dieron hasta 1943. Una de las primeras acciones que se dan es la reestructuración del área cultural y la extensión, no solamente para el estudiantado, sino con una apertura decidida y generosa hacia la comunidad y la sociedad”.
Luis Martín destacó que la creación del Departamento de Acción Social Universitaria DASU, fue un parteaguas que transformó el desierto cultural que era Monterrey.
“La instalación del DASU ocurre en el año de 1943 y siete décadas más tarde, la universidad continúa enarbolando esta bandera posicionada en la vanguardia en la producción y difusión del arte y la cultura en beneficio de toda la comunidad nuevoleonesa.
Para abundar en este periodo, citó al narrador y poeta, Abraham Nuncio: “Es imposible desprender la moderna Universidad de Nuevo León que se perfila entre 1944 y 1960 de la figura de Rangel Frías, forjado en las luchas universitarias, culto e identificado con los afanes de José Vasconcelos, Antonio Jasso, Alejandro Gómez Arias.
“Y aquellos de sus coterráneos vinculados a la universidad, como: Alfonso Reyes, Héctor González, Ángel Martínez Villarreal, Juan Manuel Elizondo, José Alvarado; su quehacer intelectual, sus iniciativas y obras, lo convierten en el guía cultural de mayor estatura que haya tenido la universidad pública en este siglo”.
Este fragmento de un texto de Abraham Nuncio, salió publicado en una edición de “Armas y Letras”, revista que emprendió el propio Rangel Frías como una de las primeras acciones que realizó como titular del DASU.
En 1946 se formalizaron los cursos de verano que ya se impartían desde el inicio del DASU en forma de conferencias magistrales aisladas y no circunscritas a una época determinada del año.
“La Escuela de Verano como se le denomina a partir de 1946 abre en forma definitiva la compuerta de la cultura a la comunidad. Este proyecto abierto no solamente al estudiantado, sino a toda la sociedad civil, estaba integrado con cursos y conferencias de ciencia, literatura, arte y cultura en general, e igualmente se ofrecían conciertos, lecturas funciones teatrales.
“Fuera de la universidad, también la comunidad vio con simpatía el proyecto y adoptó desde el inicio a la Escuela de Verano llenando el Aula Magna o las aulas de conferencias y cursos en cada anualidad”, manifestó.
Recordó que el movimiento cultural de Nuevo León alcanzó tal importancia que el 17 de julio de 1949 se transmitió a través del programa de radio la Hora Nacional el mensaje del rector Raúl Rangel Frías al inaugurar la Escuela de Verano.
“El heroísmo, la hermosura o sabiduría precisan menos de definiciones que de un redescubrimiento en la vida efectiva de cada hombre. A nuestro alrededor brotan y suceden en forma de modestos acontecimientos de la conciencia.
“El camino hacia la verdad muestra la innumerable riqueza de sus paisajes, ese momento prodigioso en que ocurre el tránsito mental desde la ordinaria sumersión en el contorno biológico. La actitud inquisitiva de un niño que demanda una respuesta a su curiosidad, es la fuente viva, en donde manan las fuerzas que sostienen la Ciencia y la Cultura de un pueblo”, señaló Rangel Frías en el discurso inaugural de la Escuela de Verano.


