Hoy visita Enrique Peña Nieto a Barack Obama, en su calidad de presidente electo de México, va, como sucede cada seis años a hablar de migración y seguridad con el mandatario de Estados Unidos, los temas recurrentes entre ambas naciones.
Pero los mensajes son contradictorios, por un lado, la semana pasada el gobierno del vecino país emite una alerta para que sus ciudadanos no visiten México, especialmente la zona fronteriza, incluído Tamaulipas.
Luego, anuncian que el vicepresidente Joe Biden será quien encabece la comitiva que estará presente en la toma de posesión de EPN este sábado.
Otra de las señales contradictorias es la visita del cónsul de Estados Unidos en Matamoros, a San Fernando, uno de los municipios más señalados por su inseguridad.
Y en uno de sus últimos arranques como presidente, Felipe Calderón insiste para que se le cambie el nombre a México y se quede como tal, sin emular al vecino país con eso de Estados Unidos… Mexicanos.
No es tan descabellada la idea de Calderón, sólo que la insistencia llega en mal momento, cuando ya él no manda en el país.
Aunque así quiera plantearlo Jesús Murillo Karam, quien se desmarca del cierre de calles e interrupción del servicio de transporte público en las cercanías a San Lázaro donde tomará protesta su jefe este sábado.
Murillo Karam, a quien se menciona como el próximo procurador, con eso quiere decir que el de todo es Felipe Calderón, de quien se dice que “el que nada debe nada teme”, entonces por qué ese excesivo celo para que nadie se acerque a donde le entregará la estafeta a EPN, ¿será que siente pasos?
Reiterando el tema de los mensajes contradictorios, apenas esta semana el periódico El País publicó los resultados de una encuesta, que no hemos visto en México, sobre la opinión que tienen los estadounidenses de los mexicanos.
Las consultoras Vianovo y GSD&M hicieron esta investigación entre 1,000 adultos residentes en Estados Unidos.
El resultado es que los vecinos ven a México como una fuente de problemas debido al tráfico de estupefacientes y a la alta actividad de los cárteles que deriva en hechos de violencia.
“Junto a China y Arabia Saudí, México es el país sobre el que los norteamericanos tienen una peor imagen, según ese estudio. Un 50% de los encuestados dice tener una impresión “muy poco favorable” o “eminentemente poco favorable” del país vecino. Es más negativa que la imagen de Rusia, que durante décadas fue un antagonista de EE UU en la escena internacional”, detalla la nota del periódico español.
Y el documento añade que “los que recelan de México, un 72 por ciento dicen que ello obedece al tráfico de droga, la actividad de los cárteles, el crimen, la violencia o la inseguridad. Un 21 por ciento mantiene que es por la corrupción que existe en el país. La palabra que más citan los estadounidenses cuando se les menciona México, en un 45 por ciento, es “drogas”. La segunda y tercera, con un 16 por ciento de menciones, son “pobreza” e “inmigración ilegal”.
Esa es la fotografía que verá Obama mañana en el rostro de EPN, quien sigue asegurando que en un año cambiará la imagen de México. Pero no dice cómo.
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