Reportan en la frontera a miles de migrantes varados

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Tijuana, B.C.-
Irma es la mujer que alucinará perpetuamente. A la que tres cajetillas de cigarrillos y cuatro litros de refresco diario la mantienen “activa”. Su piel áspera confiesa su paso por las calles de Tijuana, pidiendo limosna.

A esto se suma una década como empleada en una maquiladora al este de Los Ángeles, en California. Hace algunos años cruzó de manera ilegal, y años mas tarde fue deportada por la patrulla fronteriza en una redada.

Irma, la migrante de 53 años de edad, ahora vive enferma: pocos días después de su deportación —arroja ahora su expediente clínico— comenzaron a detectarse las consecuencias: se volvió agresiva y paranoica. “Trastorno adaptativo”, el primer diagnóstico, años más tarde la enfermedad se recrudeció hasta convertirse en esquizofrenia.

“El señor me pego, me pegó, por atrás, así bien fuerte por atrás. Órale cabrona, para allá… no solo a mí, a otros mas, abusaron los de la migra”. Irma tartamudea, habla lento y quedito. Casi siempre mira al vacío, otras sólo clava su mirada en el doctor Jorge, a la espera de la aprobación para hablar o callar.

“Cuéntale Irma de cuando trabajabas en Los Ángeles”, interviene Jorge Maldonado, jefe de Hospitalización del Hospital de Salud Mental en Tijuana (HSMT) desde hace más de tres años.

Otra de las pacientes es Emilia, quien no da señales de estar escuchando, “no mira, no responde. Nada”, dice el doctor Maldonado. También asegura que el impacto de la deportación y una depresión no tratada provocaron que la mujer, de por vida, parezca por momentos ausente.

Cuando Emilia no está hospitalizada vaga por las calles de la colonia Libertad, localizada al norte de la ciudad, pide limosna para comprar cajetillas de cigarros y refresco de cola. Cuando el día es malo y nadie le arrima una moneda termina levantando las colillas y bebiendo los residuos que encuentra en los basureros de comercios de comida.

Pese a que Emilia fue dada de alta esta semana, las autoridades médicas no saben qué pasará con la migrante, y es que no conocen el paradero de sus familiares en México, sólo saben de la existencia de un hermana que vive en Estados Unidos y tampoco se ha hecho cargo de ella.

“No deje que me manden a un asilo doctor, ya me quiero ir pero no deje que me lleven allá”, irrumpe Emilia mientras abandona una de las salas de la institución mental.

Varados en la frontera
En Tijuana, el hospital de salud mental ha documentado que este año 50 por ciento de sus pacientes son migrantes. En su afán frustrado de alcanzar el “sueño americano”, miles de mexicanos se han quedado varados en la frontera.

Cada mes esta institución atiende 2 mil consultas, de las cuales mil personas son migrantes. Autoridades del Hospital Mental revelan que 15 por ciento está a la espera de resolver su situación migratoria, es decir de que las autoridades estadounidenses les resuelvan si pueden volver a ingresar a la Unión Americana.

Jorge Octavio Maldonado, jefe de hospitalización del nosocomio, explica que en Tijuana vagan miles de “Emilias”, migrantes que padecen algún trastorno mental, propensos al consumo de alcohol, drogas y en el peor de los casos con enfermedades como esquizofrenia y psicosis.

Repatriados que no han podido recuperarse del impacto de no poder cruzar o permanecer en Estados Unidos: “El problema de la migración y la salud mental es un fenómeno muy frecuente particularmente en la frontera”.

“Vienen de otros estados con la idea de cruzar. Algunos lo logran, otros no. A esto se le llama ‘migración frustrada’. Los migrantes están sufriendo problemas mentales que van desde la depresión, ansiedad, fobias, estrés postraumático y hasta esquizofrenia”.

Piensan en el suicidio
Maldonado refiere que la depresión de muchos pacientes es tan grande, que diariamente atienden casos de migrantes que han pensado en el suicidio. Informa que al día reciben 60 pacientes que requieren ser hospitalizados, es decir en condición de cama.

De estos pacientes 50%, en su historial, aparece que son migrantes y otros refieren que pensaron en el suicidio.

¿Por qué llegan a un estado de depresión tan grande?, se pregunta el siquiatra al tiempo que responde: “Se debe a que están lejos de su familia están en otra cultura, no tienen el apoyo suficiente de sus pariente y por que perciben su vida desorganizada”.

“La migración frustrada”, como comenzaron a llamarle los psicólogos a estos síntomas, están desencadenando en psicosis, delirios, alucinaciones y conductas fuera de la realidad, como Emilia, que desarrolló esquizofrenia.

La Secretaría de Seguridad Publica ha declarado que los problemas en el área del “bordo”, punto de la ciudad donde se reúnen miles de migrantes en espera de cruzar a EU, se incrementan, en parte debido a los problemas mentales de los indocumentados.

Quienes incluso se lanzan en las avenidas rápidas de la ciudad contra los carros que transitan por la zona.

Sin fines de lucro
El Hospital de Salud Mental de Tijuana AC (HSMT) es una asociación civil sin fines de lucro, cuyo objetivo es la atención a toda persona que tenga algún problema en su estabilidad emocional o conductual de una forma integral y eficiente. Fue inaugurado el 1 de abril de 2008.

Es el Instituto Nacional de Migración y asociaciones pro migrantes, quienes se han dado a la tarea de conducirlos hasta el hospital mental.

En su mayoría son hombres entre los 30 y los 40 años de edad quienes vieron frustrado su sueño y vivieron las consecuencias de ello.

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