México, D.F.-
Dos pájaros cínicos, atiborrados de sarcasmo e ironía dieron una lista de recomendaciones para la noche de este viernes, una noche de versos hilvanados sobre sus incisivas canciones. “Manden las fotos a sus amigos para que vean lo que se están perdiendo”, dijo una de estas aves que usurpaba la voz de Joaquín Sabina.
“En este concierto está permitido meterle la mano sin consentimiento a las damas y hurgarles la nariz a los de al lado”, respondió el otro emplumado en nombre de Joan Manuel Serrat. Una de las peticiones previas recayeron en el deseo de ambos para que las prendas íntimas fueran colocadas dentro de dos canastos ubicados a los costados.
“No se permite arrojar ropa interior al escenario, a menos que la traigan puesta”, solicitaron.
Sabina reconoció: “No es cualquier cosa para nosotros volver a México, es un milagro pues de pequeñito nunca me vi, en mis más etílicos, sueños pisando el mismo escenario junto al maestro Serrat”. “¡Que cosas bonitas que no me las dices en privado!”, respondió Serrat mientras, bajo el ala del compadrazgo, se lanzaban piropos lo mismo que bromas, las cuales precedieron a “Algo personal”.
Aludieron luego al naufragio del “Titanic” con una historia distorsionada y que los involucraba a ellos y a DiCaprio. “Al fin solos. No deberían de creerse todo lo que leen, no somos tan amigos, falta sexo, porque él no quiere, yo estoy dispuesto a todo”, externó Sabina .
En presencia de Ángeles Mastreta, interpretó la canción que le dedicó a la fallecida “gata valiente de piel de tigre”, Chavela Vargas: “Boulevard de los sueños rotos”. Al cierre de esta edición, “La Magdalena”, cantada por Serrat, compilaba el susurro de los asistentes.

