Halló la muerte en su primer día de trabajo

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Sabinas, Coahuila / Mayo 6.-
Era su primer día de trabajo en el Pozo 3 del Ejido Sabinas. Víctor Hugo Silva Santos llegó ese martes tempranito, poco antes de las siete de la mañana. Entró, junto con 13 hombres más, al socavón que minutos después explotó.
El cuerpo de Víctor Hugo, quien el 30 de mayo cumpliría 35 años de edad, fue encontrado también muy temprano. Eran casi las siete de la mañana de este jueves, cuando los rescatistas llegaron al lugar donde estaba. “La explosión agarró al muchacho trabajando”, cuenta Román Cobos, minero de esta región que en estos días ha trabajado como rescatista.
Justo fue uno de los mineros que conocía a Víctor Hugo, quien corrió a darle la noticia a su esposa. “Traía unos zapatos cafés, ¿verdad? Es él”, le dijo. “Él vino a probar suerte a este pocito”, cuenta Norma Patricia García González, esposa de Víctor Hugo. Ellos tuvieron cuatro hijos. El mayor tiene 16 años y se llama como su padre. Le sigue Iván Arturo, de 14; Jorge Eduardo, de 10. La más pequeña es Cinthia, de siete años.
Suerte era lo que buscaba Víctor Hugo, quien era minero desde que tenía 16 años. Su hijo mayor cuenta que su padre trabajaba en un pocito de la comunidad de La Florida. “Pero hubo recorte y lo despidieron”.
Víctor Hugo pensó que la suerte estaba de su lado, porque “luego, luego encontró trabajo en otro pocito”. Le habían dicho que en ese pozo pagaban bien. Así que ese martes, ese día de la explosión, entró temprano a sacar carbón.
-Despedida en la iglesia
Víctor Hugo nació y siempre vivió en Minas de Barroterán, un pueblo en donde el carbón marca el destino de las familias. A toda hora, por las calles principales de la comunidad transitan camiones con sus cajas repletas de esa piedra negra que abunda en esta zona y que no da más que para “medio vivir”.
“Mi papá trabajaba mucho. Y apenas nos alcanzaba”, dice Hugo, quien alguna vez intentó trabajar como minero, “pero no pude, porque no había vacantes”. Ahora, él es mesero.
La familia es cristiana. Norma Patricia recuerda que siempre se reunían en la iglesia pentecostal para festejar. En esa misma iglesia fue velado este jueves. Su funeral reunió a gran parte del poblado que, en estos días, se la vive de luto.
Norma Patricia recuerda que su esposo era detallista. “Me consentía, le gustaba sorprenderme. Me regalaba flores. El 10 de mayo se levantaba temprano, junto con sus hijos, y se iban a comprarme un pastel y una rosa roja”.
Ahora, las flores las recibió Víctor Hugo en su tumba. Su hijo, el de 16 años, ahora piensa cómo mantendrá a su familia. “Tengo que ver lo que voy a hacer. Porque ahora, yo tengo que hacerme cargo de ellos”. Lo que si sabe este adolescente es que él no quiere seguir con la tradición de Barroterán. Él no quiere ser minero.

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