¿Halloween o Difuntos?

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Vestir a las niñas como brujitas y a los niños con un disfraz de algún personaje del mundo del terror. Enviarlos a la calle la noche del 31 de octubre a pedir de puerta en puerta dulces, dinero o regalos. Hacerlos participar en alguna broma o travesura, puede parecer una mera diversión, sí, pero hay quien se espanta al conocer el origen de esta fiesta pagana.

Halloween tiene un origen histórico aterrador. Se basa en el miedo, en los muertos vivientes, en la magia negra, en los monstruos místicos, en los fantasmas y en las calaveras, huesos y demonios. Porque los celtas de la antigüedad, en el año 2,500, se disfrazaban con pieles de animales para no ser descubiertos por los espíritus que, según ellos, recobraban la vida esa noche del 31 de octubre, que era el fin de su año, al terminar el verano.

De ahí viene la costumbre del Halloween que fue traído a Estados Unidos por los europeos en el siglo XIX pero no fue sino hasta 1921 cuando se celebró el primer desfile en Minesota, hasta que poco a poco se introdujo en México donde ha rivalizado con el Día de los Fieles Difuntos del 2 de noviembre, después de que la Iglesia Católica en Roma convirtió la fiesta pagana de los celtas en la celebración del Día de Todos los Santos el 1 de noviembre.

LOS FIELES DIFUNTOS
En los últimos años ha habido una fuerte campaña en nuestro país con el fin de conseguir que los niños hagan a un lado el halloween, no sólo por su origen sino por los riesgos que corren y porque muchos adultos aprovechan el ambiente para el desorden y el “reventón”.

Los niños, sin embargo, en su inocencia ni se imaginan el significado de la palabra y menos desean hacer maldades en las casas a donde van a pedir algo, porque lo que esperan solamente es pasar un rato de diversión con sus disfraces y ver qué les dan en la calle.

Así las cosas, los defensores de nuestra cultura están orientando más a los escolares a la conmemoración del 2 de noviembre, cuyo objetivo es instalar un altar de muertos y recordar a las personas amadas que ya partieron de este mundo, y en el ámbito religioso se trata de orar por ellos, especialmente si se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.

Como quiera esta “fiesta” es también importada por los frailes después de la Conquista en 1521, pues en Francia y en casi toda la Europa católica se empezó a tomar en cuenta a los fieles difuntos desde el año 998. Y porque Mesoamérica, es decir de la región central de México hacia el sur, se impregnó más rápidamente de las enseñanzas de los religiosos, la fiesta se mezcló con las propias costumbres de los indígenas, y todavía hoy cada 2 de noviembre refleja ese sincretismo, o sea la creencia espiritual que inculca la Iglesia Católica y la de los herederos de cada región que aceptan. unos, que sus muertos olerán las flores y vendrán por la comida ese día, o escucharán su música e inclusive visitarán sus hogares.

La isla de Janitzio es el sitio más pintoresco en Michoacán para conocer cómo se comportan algunos mexicanos en esta fecha, así como muchas partes en el Estado de México, por lo cual el turismo se hace presente por lo llamativo de la celebración durante la noche.

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