México, D.F.-
Lo que para muchos jóvenes es una forma de diversión o incluso, una obsesión, para Rosy Durán fue una oportunidad de vida. El “Cosplay” (o el “juego de disfrazarse”) la salvó, dice, del cáncer estomacal y el cáncer cervicouterino.
La sentenciaban primero a cinco días de vida, luego a cinco meses y ahora, casi 10 años después, la única sentencia que le queda es la de sus admiradores, que por nada permitirían que dejara de transformarse en “Muriel”, la “Reina Roja”, la “Abuelita” de los Looney Tunes o incluso en “Sophie”, de “El Castillo Vagabundo”, uno de los atuendos que viste durante la entrevista.
La sonrisa y buen ánimo al recibirnos en su casa (donde no hay más espacio para vestuario, premios, fotos y recuerdos) lo dicen todo: a sus 59 años ha ganado varias competencias, como el primer lugar de la “Copa Cosplay del Pacífico”, en Mazatlán este 2014, pero sin duda, la más importante que ha ganado es a la muerte.
“Me encanta convivir con los otros “cosplayers” jóvenes que me han dado fuerza para vivir… Me viene una energía inexplicable de sentirme alguien diferente que hace magia, que puede ser fuerte, que puede hacer cosas maravillosas que a veces aquí en nuestro mundo no puedes palpar”.
Para Rosy, lo mejor de dedicar tiempo a esto es poder compartirlo con su familia, a la que llaman “familia cosplay”. Fue en 2007, cuando su hijo Víctor la llevó a la primera convención con entrada gratis si iba disfrazada. Desde entonces, compartir este hobby los ha hecho una familia unida y organizada; así, mientras Víctor se encarga de seleccionar a los personajes, Rosy se pone a coser las prendas con su nuera, responsable de todo lo relacionado al maquillaje.
Segura de que este gusto lo llevará hasta la muerte, Rosy Durán, continúa tomando quimioterapia y pastillas, pero sobrelleva el dolor bordando y creando nuevos vestuarios.
Parada en la pequeña sala, muestra su foto en el libro “Fanatic Wars”, donde fue incluida con su vestuario de la “Princesa Leia” y nos comparte su deseo al morir: “Dejé instrucciones de que el día que me muera me pongan uno de mis trajes para llevarme al horno y ahí iré caracterizada como yo quiera, preferiría ir de ‘Princesa Leia’ porque es un traje blanco” y como princesa, le gustaría llevar su lámpara encendida.


