Pos ahora que llegaron las vacas de Christmas y viviendo here cerquitas de McAllen, ¿a poco no es ‘muncha’ la tentación de ir de shopping?
Hay varias anécdotas de las pasadas, pero ya se las iré contando, como cuando hace poco le dije a mi vieja que llevara unos lonches pal’ camino.
Sucede que los de la Border Patrol nos pescan, perdón… los agentes gringos o de la CBP (Protección de Fronteras y Aduanas, por sus siglas in english) no nos dejaron pasar nada de food porque nos tocó una mexican-american medio gruñoncilla.
Íbamos pal’ puente internacional, porque la espera sería larga como lo fue como en this Christmas season. Y pos había que llevar algo pa’ matar el hambre.
Pos a quien se le ocurre Rosa María. Pasó su redecita llena de comida, como si no lo supiera. Hasta veníamos comiendo una bolsa de chicharrones (pork rind), cuando nos agüitaron con sus estrictas revisiones.
-Nooouu, chicharouunes noooouu…
Llevábamos además unas ricas tortas de chorizo con huevo, tamales de frijoles y de puerco, con algunos implementos pa’ preparar, porque sabrán que el aguacate está recaro con los gringos.
También las coca light de vidrio mexicanas saben más ricas que las de USA y llevábamos one caja pa’ ahorranos algo.
Pero ni el chorizo de puerco, ni jamón, ni salchichas, ni los ricos tamales nos dejaron pasar los mondaos, como si nos fuéramos a acabar su market. Además no saben igual.
“Les recuerdo que no pueden pasar blanquillos y varios tipos de chorizo de soya porque se hacen con manteca de cerdo”, nos gritó la woman medio prepotente.
-¡No revisaste la etiqueta Rosa María!-, dije con la cara colorada.
Y nada de frutas podemos pasar. Porque no están para saberlo, pero sí para oírlo que no se pueden cruzar el aguacate, chabacano, guanábana, caimito, cereza, chico zapote (no es albur), chirimoya, ciruela, coquito, durazno, granada, naranja, nanche, mandarina. Mejor no le sigo, no traten de pasar nada, nadita.
“Uste’ no entender que no puede pasar nada de puercouuu. Aquí dice mira”, dijo señalando la envoltura de la bologna comprada en HEB Reynosa.
-Pero no es cruda, señorita-, le dije.
-No me contradiga, ¡I am the law y si quiero lo deporto y le rompo su visa!
Pensé en ese momento en la prima de Hulk, toda verdosa, con unos ojos rojos que me querían matar, mientras yo me hacía chiquito como chihuahueño:
-No pos ta’ güeno, yo no paso nada. No sabía.
Y pos que le dejo toda la comidita. No sé si la tiraron, pero deberían de haberla probado. Si tanto les gustaron las gorditas de Doña Tota, que no les gustarán las tortas de mi vieja.
Pero bueno, pasando el trago amargo de la pasada, siempre he dicho que nosotros tenemos la ventaja de vivir aquí en la Border, porque no hacemos las dos horas y media como los regios que vienen pa’ acá.
¡Pues no es cierto, hice el mismo time, pero de cola en el puente!
No quiero pensar en el suplicio, pensé, de qué sirve vivir cercas, si de todas maneras hacemos ese tiempo. Ya me dolían las corvas de estar tanto rato senta’o.
That’s crazy man. Quien me explica que a pesar de que el dólar ahorita está tan expensive a 15 pesos por dólar, the people don´t understand, ya sabes. Si no hay money, pos hay tarjetas y pues a entrarle.
Pos que no saben que esa es “una ilusión óptica”, como decía mi apá Chuy. Si no tienes money, pa’ que gastas brody.
Y luego andas llorando en enero, quesque quieres empeñar todo lo que te queda de valor de tu casa. Ya no quedan cadenitas de oro, pero tienes un microondas o una tele LCD que en cualquier parte de dan un dinerillo.
Y cuando quieres recuperar los objects, es decir las cosas, ya no tienes dinero, porque hay que pagar el predial, los servicios de la casa o las inscripciones de las escuelas de los güercos.
La Navida’ es la Navida’ y hay que pasarla en familia. Ir pal’ otro lado es part of our tradition. Deberían de estar agradecidos los gringos. Nosotros los mexicans trabajamos hard for tthe money all the year y tenemos ‘munchos’ dolarucos.
La frontera de Estados Unidos es México, no es Francia ni Italia. Pero tenemos una laaarga border de 3 mil 185 kilómetros. No andamos de envidosos man, ni les decimos que nos devuelvan Texas, sino que nos traten bien.
No todos ‘semos’ mojados man. Seremos sombrerudos de Güemez, pero bien chambeadores y nuestro money es bien habido y les guste o no, we are your partner business.
Por eso a pesar de que no nos dejan pasar nuestras ricas tortas con chorizo con huevo, tenemos money pa’ comprarnos la mejor Whataburger o el mejor buffete de Lubys.
Pos que se ‘creiban’, pa’ eso se friega uno el lomo todo el año, pa’ comer lo que uno quiera y comprar con sus billetes verdes de 15 o de 20 por uno, lo que sea, como quiera vamos a seguir pasando, lo mismo pa’ comprar huaraches en su pulga Hidalgo o sandalias del Mayc’s.
Nomás no nos hagan menos, porque ya no volvemos, ¿eh? Les armamos una revolution como los Beatles y mejor nos quedamos de este lado, haciendo el shopping en Reynosa.
Entonces sí, que nos pida perdón la Border Patrol.


