Las universidades donde el gobierno es emanado del PRI tienden a ser unas “metiches” en los procesos electorales. Con todo y que se digan “autónomas”, algunas de estas instituciones son caldo de cultivo para la transa, el conflicto de interés, la corrupción rampante, la manipulación de alumnos y la compra de votos.
En los tiempos del famoso “carro completo” del PRI muchas de las universidades públicas formaban parte del sistema corporativo con el que dicho instituto político pervirtió a empresas paraestatales, sindicatos de taxistas, obreros e inclusive a los del IMSS y de la burocracia. Impúdicamente el partido tricolor se hacía de recursos de todo orden de estas instituciones para luego concederles prebendas y finalmente terminar mancillando la voluntad popular en las urnas.
Hasta que la prensa independiente se desató los amarres oficiales y poco a poco comenzó a investigar tan funesta unión antidemocrática para hacer la denuncia contundente que despertara el clamor de la opinión pública. Y poco a poco algunas universidades públicas empezaron también a reclamar a las autoridades respeto a su autonomía, no solamente en el papel sino principalmente en los hechos.
Pero aún hay grupúsculos en muchas de esas universidades anclados en prácticas insanas que aprendieron del viejo PRI que ahora quiere volverlas a aplicar. Y mucho nos tememos que uno de esos centros de estudio es la Autónoma de Tamaulipas, especialmente donde operan verdaderos “porros” y entes ligados a grupos de poder oficial con los que se reparten canonjías, puestos y dinero.
Esperemos, sin embargo, que en las próximas elecciones para gobernador la Universidad Autónoma de Tamaulipas sepa mantener la cordura y evite la tentación de arrastrar a sus escuelas y alumnos a infringir la ley ofreciendo su enclave a los operadores del PRI o a cualquier otro partido político. Y se espera que Egidio Torre se mantenga ajeno a los cantos de las sirenas y no meta las manos en el proceso interpartidista.
Ya es hora de que toda universidad pública aprenda la lección que le ha dejado el cinismo de varios directores de facultades universitarias de la Autónoma de Nuevo León que comprometieron la libre participación de los jóvenes en un plan bien premeditado para apoyar a la candidata del PRI, Ivonne Álvarez García, quien a final de cuentas fue ampliamente derrotada y dejó en la orfandad a esos funcionarios de la UANL que ahora se hallan en espera de ser sancionados y hasta expulsados por burlarse de tal manera de la autonomía a la que están comprometidos.
Manuel Acuña, Director de la Facultad de Derecho que se supone no debe enseñar a los estudiantes a hacer cosas chuecas, es el más expuesto a la crítica porque acababa de hacerse del puesto con el voto manipulado internamente sólo porque se dice compadre del Secretario de Gobernación, MIguel Ángel Osorio Chong. Es, además, esposo de Mayela Quiroga, la suplente en el Senado de la República de Ivonne Ortega y suspirante, por tanto, a ser Rector de la UANL si ganaba el PRI la gubernatura.
Imaginen semejante cuadro que hacía insportable a este dizque maestro universitario. No solamente estaba seguro de ser Rector en octubre próximo y gozar de un poder omnímodo entre los 173 mil alumnos y 12 maestros. Ambicioso el tipo, también quería que su esposa Mayela siguiera cobrando los 220 mil pesos mensuales como senadora y, claro, amarrar más su compadrazgo con Osorio Chong y con Emilio Chauffet, el Secretario de Educación Pública de quien presume, asimismo, una amistad inquebrantable.
Pero el 7 de junio se le vino el mundo encima con el triunfo del “Bronco”, porque éste ha ganado la batalla y el funcionario presentó su renuncia el lunes 15, aunque seguirá siendo catedrático. Por eso les decimos a tiempo a los que tienen tentación de usar sus puestos en la Universidad Autónoma de Tamaulipas para apoyar al PRI que si ven las barbas de sus vecinos cortar, pongan las suyas a remojar.

