Lo que callan los doctores

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Las mujeres trabajadoras que nos convertiremos en madres tenemos que acudir al Instituto Mexicano del Seguro Social para completar cierta cantidad de citas que nos permitan ser acreedoras al pago de la incapacidad que nos toca por derecho y ley.

La experiencia en mis primeras dos citas han sido totalmente distintas. Les comparto que la primera vez me sorprendió por la rapidez y amabilidad con la que me atendieron en el IMSS.

Antes de las 9:45 de aquel tercer sábado de junio ingresé a la clínica para dirigirme al consultorio, dos minutos más tarde ya me encontraba sentada junto con mi esposo frente al doctor.

Un médico de guardia que amablemente nos saludó y me cuestionó un sin fin de datos necesarios para mi expediente, mientras los registraba en la computadora. Muy atento y sonriente nos explicó cada cambio que tendría en las próximas semanas de gestación, además me solicitó algunos exámenes de laboratorio y un ultrasonido. Obviamente ambos salimos maravillados por el servicio.

Sin embargo, el panorama cambió en la otra cita, misma que me la programaron para el tercer miércoles de julio.

Realmente escuchas muchas experiencias tenebrosas que otras mamás han tenido en el Seguro Social. Decidida me armé el “kit de paciencia” que se componía por agua, una manzana, una barrita integral, frituras, chicles y algunos dulces, además de mi tablet para no perder el tiempo en la sala de espera.

Y es que todas mis amigas me decían que mínimo esperaría más de una hora para que me atendieran, no obstante en mi cartilla estaba marcada la cita a las 2:45 de la tarde por lo que llegué minutos antes y con toda tranquilidad abrí el periódico para leer, no habían pasado ni siquiera diez minutos cuando me llamaron para entrar.

Sorprendida, tomé mi bolso lleno del “kit de paciencia” e ingresé saludando al doctor quien no contestó, ya que parecía que el exorcista se había apoderado de la persona que se encontraba detrás del escritorio y que habitualmente atiende en el módulo que me asignaron.

Desde que llegué comenzaron los regaños asegurándome que tenía que haberme presentado a la semana siguiente de la primera cita, que no tenía anotaciones en mi expediente, ni los resultados de los exámenes, y no sé que tantas cosas más que terminaron abrumándome.

Recuerdo perfectamente que decía: “Esos médicos de guardia no hacen nada y luego a nosotros nos regañan porque nos tardamos con los pacientes. Además los directivos piensan que no hacemos nada, que somos unos flojos pero trabajamos más que ellos. Los jefes siempre están en juntas y nunca tienen tiempo para atendernos. ¡Estoy harto!” Refutó y salió del consultorio como si se tratará del programa de “Cosas de la Vida”.

A mí realmente me causó gracia y pensé: “Seguramente el doctor se encuentra preocupado por las sonadas y confusas reformas del IMSS o su esposa no le dio de comer”.

Lo único que si me preocupó fue la “atención” tan poco profesional de un médico para una mujer embarazada. Si conmigo no tuvo consideración creo que menos la tendría con otras personas que van a consultar con una grave enfermedad.

¡Ojo! doctores (histéricos) del IMSS recuerden que gracias a nuestras cuotas ustedes tienen trabajo! Les recomiendo, sin haber estudiado medicina tantos años como ustedes, se tomen una pastillita de pasiflora muy buena por sus efectos calmantes para la ansiedad, nerviosismos, histeria, entre otros beneficios que acompañados de una sonrisa les generarían más bendiciones que mentadas.

Hasta la próxima…

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