Algo raro está pasando en Tigres como club deportivo.
Desconozco si es debido a, o aprovechando que, hubo cambios en la directiva ha pasado lo que ha pasado. Ignoro si la llegada del nuevo patrocinador cervecero fue quien impulsó la realización de un concierto de Intocable al finalizar el partido del sábado. ¿Se viene la competencia con Sultanes por hacer la parranda más grande?
No tengo informantes que me permitan saber la razón por la que hasta hoy hay silencio institucional absoluto tras la salida de André Pierre Gignac, como tampoco la repentina decisión de vender -muy caros- los boletos que no son de abonados, como si el volcán necesitara de esto para llenarse.
No existe información oficial del porqué solo ha llegado un refuerzo, y es en la defensa. Tampoco se han delineado los planes de lo que se viene para el equipo femenil, que con las salidas de Fernanda Elizondo y Belen Cruz se acabó la generación que nació con las amazonas. Por cierto, Jenni Hermoso anduvo de comentarista en el mundial y pronto se juega el Campeón de Campeonas contra el América. ¿Se viene el ‘¿Gracias, Jenni’?
Y mientras los refuerzos no llegan, los que se quedan, o se quieren ir o los suspenden. Ángel resultó muy correa y ya le anda por irse de México para jugar con River, que anda buscando cambio hasta debajo de las alfombras y los cojines para completar lo que se pide por el jugador argentino, cuyo paisano y emblema en la portería, Nahuel Guzmán, ha vuelto a lastimar los intereses del club con los siete juegos de suspensión en Concacaf por su ya tradicional treatrito postpartido perdido.
Hace muchas columnas escribí de la llamada “Destrucción Creativa”, un concepto que aparece cuando el cambio de prácticas obsoletas o anticuadas involucra su destrucción o interrupción abrupta como parte del proceso. Decir que Tigres como producto se volvió obsoleto me parece exagerado si se cuenta que después de la era Ferretti se ganó una liga y se jugaron finales de Concacaf y de torneo mexicano.
Hay veces en las que los proyectos se eliminan o se transforman más por el capricho que por la razón. Ojalá que en Tigres como institución quien llega y quien se queda lo entiendan, porque si ya antes olía feo, hoy huele todavía más.


