MONTERREY, N.L.- El artista cubano Dagoberto Rodríguez Sánchez llegó hace unos días a Monterrey para supervisar el montaje de la exposición “Los Carpinteros” que se inaugurará el próximo viernes 21 de agosto en el Museo de Arte Contemporáneo (Marco).
Entre las instalaciones más sobresalientes de la muestra está la de Tomates, en la que se realiza in situ, por lo que Rodríguez Sánchez se dedicó la mañana del pasado viernes 14 de agosto a arrojar tomates a las paredes de una de las salas del museo.
“Esto es una especie de linchamiento estético, es una cosa inspirada que se hacía en Cuba en los 80s, a la gente le tirábamos tomates cuando se iban del país, también en España hay un evento que la gente se avienta tomates, es una especie de agresión pero es suave, no es violenta.
Pero este performance no se limita a las manchas en la pared de tomates ya maduros- que están pasados e inutilizables para el uso comestible- sino que se le incrustan tomates hechos de porcelana, y la lectura que esto puede adquirir varía desde la ciudad en la cual se presenta la exhibición hasta la interpretación que cada espectador le pueda dar.
“Todos los tomates que fabricamos es un set de 250 tomates diferentes; primero los tiramos a la pared, los elegimos y después fueron cuidadosamente registrados en resina para poderlo reproducir.
“El chico que lo hizo en España, después tuvo un trabajo de edición tratando de pulir todos los moldes para que pudieran salir, porque algunas de las piezas no eran viables e hicimos muchas pruebas hasta que conseguimos el color.
“Creo que uno de los dolores de cabeza de esta pieza, ha sido conseguir el color exacto que queríamos porque en porcelana eso es muy difícil, ese rojo no lográbamos tenerlo siempre; el rojo en porcelana es como rosada y nosotros no queríamos que fuera rosada, queríamos que fuera roja y al final lo conseguimos cuando vengan y que este la pieza instalada verán de lo que estoy hablando”, explicó Dagoberto, egresado del Instituto Superior de Arte de La Habana (ISA).
Comentó que este acto puede ser visto como subversivo, pero también es liberador, es una forma en que la gente manifiesta su inconformidad o repudio a los gobernantes corruptos o incluso se aplicaba en el terreno del entretenimiento, pues los actores y comediantes no se salvaban de los tomatazos.
“En Cuba en los años 80 a la gente que se quería ir del país se le tiraba




