Reynosa, Tam.- Esta historia espeluznante fue documentada por cronistas de Reynosa y Río Bravo, para muchos es un mito y para otros se trata de una aterradora leyenda urbana que pone los pelos de punta.
Corría el año de 1950 y construían las compuertas del canal Anzaldúas, mismas que fueron realizadas para aminorar la corriente que provenía del río Bravo.
Aquella edificación era para evitar inundaciones que por esos años se daban con frecuencia Reynosa, Matamoros y Río Bravo. Pero los constructores también querían establecer un sistema para ser avisados de alguna creciente.
Por tal motivo comienzan a investigar métodos para incorporar algún tipo de alerta en las compuertas, sin embargo no tuvieron éxito hasta que llegaron con una supuesta bruja quien les sugirió hacer un pacto con el diablo.
Los inocentes contratistas aceptaron dicho trato y trajeron un grupo de personas que se dedicaban a la magia negra.
Los chamanes sugirieron que en los muros de la represa se dejaran unos huecos del tamaño de un cuerpo humano y nadie sabía el porqué.
Tras dejar esos vacíos en el concreto varios niños de Reynosa y Río Bravo comenzaron a desaparecer sin dejar rastro alguno.
La alarma cundió entre los pobladores pues todos los desaparecidos eran niños mal portados y malcriados.
Cuenta la leyenda que esos infantes traviesos fueron a parar precisamente a los huecos que fueron dejados intencionalmente a petición de los brujos.
Y desde entonces cada vez que ocurría una creciente en el río, los gritos aterradores y de desesperación se escuchaban por toda la ciudad y esa fue la alerta que unos simples mortales pactaron con el diablo.


