¿Cuántas llevan vendidas? No sabemos. ¿Cuánto dinero le han recabado al gobierno? Tampoco tenemos idea, pero le pedimos a Dios, que ninguna de esas licencias de conducir automotores se manche de sangre inocente, todo por habérsele dado a un conductor neófito en eso de treparse al volante de un vehículo; que ninguno de los blanquillos salga malo por viejo y contaminado como para enfermar de salmonelosis a un pobre crío pobre.
Ayer el PRI Gobierno llevó a cabo su sexta vendimia de tarjetas de conducir y de tapas de huevos, que les haya ido bien en la mercada de tales productos, pero sólo si el dinero es utilizado para derramar beneficios para el pueblo, que si es para un gobernante ávido de lana en su despedida, deseamos que tal papel moneda sea devorado por el gacho comején, antes de llegar a su mal bolsillo.
El PRI hace dos o más tareas con estas “ferias integrales” (investido en gobierno), una es decirle al pueblo: “Ve, yo soy el único que te da de comer”.
Lo hace justo antes de un año de la elección, para sorprender a un votante olvidadizo o desmemoriado, pues como dice el doctor Gabriel Lenz, investigador en ciencias políticas por la Universidad de Berkeley, California, que el votante sólo se acuerda del gobierno, de los candidatos, del partido y de los políticos, por lo que éstos hayan hecho justo en el último año antes de emitirse los sufragios, que el pueblo olvida todo lo anterior que tenga que ver con estos señores, sea bueno o sea malo.
Otra tarea de estas pomposamente llamadas “mega brigadas” (corte de greña y vacunada de perros)es saturar al pueblo con su tres colores en todos lados, y soltarles la letanía de que ellos son casi El Mesías, el Divino Salvador, el que los sacará de pobres -cuando son los que los tienen así, negándoles todo progreso en éstos últimos 206 años, todo por no procurarles bienestar ni confort, mucho menos, dividendos, como los que da el buen empleo que debería allegarles todo gobierno-.
Adrede, deliberadamente el gobierno en turno, no les allega tales beneficios, para tenerlos siempre comiendo de su mano. Bueno, para tenerlo casi siempre y no por siempre, pues cuando el pueblo convertido en elector se decida despertar, les hará pagar todas y en una sola exhibición.
PASARELA DE PILLOS
Pasear a sinvergüenzas que se andan candidateando como funcionarios caraduras, es otra tarea de estos eventos populacheros, más que populares.
Ponerlos en alfombra roja, ridícula y grosera pasarela ante una plebe (dicho con todo respeto y no en el sentido peyorativo, tal y como lo hizo una niña chiflada, hija del Ejecutivo nacional) que si bien está ahí, es por hambre y por ver qué le puede rasguñar a un gobierno ladrón que todo se lo apropia y que apenas sí lleva migajas a los de abajo.
Da risa el ver cómo les ponen tenderetes llenos de abogados (abogángsters muchos de ellos) a las familias de la periferia, gente que precisamente ha sido burlada por ellos, pues por pobres, son los únicos que tienen a sus seres queridos en prisión, o bien, están emproblemados con terrenos que el propio gobierno, amafiado con “coyotes”, les vendieron lotes en asentamientos irregulares.
Estos licenciados en Derecho sólo les dan un mejoralito en la consulta gratuita, pero luego los citan a sus despachos privados, para ahí “hacerles el pelo”, porque bien y bonito que tales profesionales de la legalidad y la justicia sacan raja del sufrimiento del pobre, asistiendo con su partido, a esas brigadas “gratuitas”, para luego atenderlos en lo oscurito.
Y LA MERA VERDAD
Y un fin más, el de verdad, la realidad de todo esto de las ferias o brigadas del PRI Gobierno con mercantilísimos fines, sí, ¡adivinaron! el de llevarle todo el money posible a alguien en Ciudad Victoria, para su jubilación, para su retiro.
De todos es sabido que tales ingresos nos son fiscalizados por nadie, se sirven con la cuchara grande, van a parar a donde se les antoje (ya sabemos a dónde), pues ni modo que el Congreso local o la Contraloría Estatal, exijan cuentas, si los que ahí están, son lacayos de aquel que los puso.
¿Cuantas ferias integrales o brigadas asistenciales soportaremos de aquí a la próxima elección, o mejor dicho, de aquí al fin del sexenio de Egidio Torre Cantú?


