Nada personal

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Algunas personas cercanas -entre amigos y del gremio periodístico- han cuestionado la postura crítica de Hora Cero, en especial de Heriberto Deándar Robinson y quien escribe, en contra del corrupto senador y candidato del PAN a la gubernatura de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca.

A cada uno de ellos quiero decirles que no es personal la confrontación que inició en febrero de 2007 cuando ese sujeto era alcalde de Reynosa, pero que sentía que la ciudadanía debía tratarlo como un rey que gobernaba un territorio en la frontera norte de México. Vaya, tenerla de rodillas.

Nunca he querido convencer a los críticos de Hora Cero que deben estar de nuestro lado, porque cada quien es libre de pensamiento y, en este caso, de apoyar a quien se le pegue la gana. A veces manteniendo una venda en los ojos.

No es personal la postura en contra de ese individuo que no tiene palabra, ambicioso sin freno, tejedor de complicidades dentro del poder, de redes de tráfico de influencias y, peor: corrupto como los peores personajes del PRI. Quien para salir de su vida de clase media-baja se subió a la ola del PAN y del foxismo en 1999.

Con verdad puedo decir que Hora Cero jamás se prestó a corruptelas, ni jamás intentó sobornarlo como ese corrupto ha divulgado falsamente. Como medio de comunicación ofrecimos espacios publicitarios a la presidencia municipal y a la Comapa, y facturamos y cobramos por ese servicio. Por eso mismo podemos aprobar sin problema una auditoría estatal y federal.

Cuando quiso ponernos un pie en el cuello, claro que no se lo permitimos, como a nadie quien se haya atrevido a querer traspasar las paredes de esta empresa con el poder del dinero público manejado a su antojo para amenazar, someter y silenciar.

No es personal -insisto- pero allá aquellos que se rindieron a sus encantos y promesas. Sobre todo en estos tiempos donde sueña con ser gobernador de Tamaulipas, un Estado agraviado por la clase política que no merece un pelafustán con disfraz de honesto.

Jamás olvidaré cuando en su primer semestre como alcalde en 2005 marcó su secretaria a la redacción de Hora Cero, respondí y era él, iracundo, altanero y amenazador.

Quería hablar con el subdirector editorial Gerardo Ramos Minor a quien veía como culpable de un artículo que publicó esos días la revista Proceso donde recordaba sus tiempos, con ficha penal incluida, cuando en 1986 fue detenido por la Policía de McAllen, Texas, por robar carros.

“Creo que te equivocaste de ventanilla, alcalde, aquí no es la presidencia municipal y los reporteros y directivos no son tus empleados”, le respondí y colgué.

Ramos Minor sólo había sido enlace para que el enviado de Proceso obtuviera una entrevista con el ahora corrupto candidato, pero en su absoluta ignorancia creía que había sido coautor del incómodo artículo.

En ese 2007 inventó una historia de que Heriberto Deándar Robinson, su padre y quien escribe pertenecíamos a un grupo delincuencial dedicado al chantaje y la extorsión, cuyo capo era de Tampico apodado “El señor de los tráilers”. Igual mandó publicar un panfleto que circuló por todo el Estado con fotografías nuestras en primera plana. Qué risa.

Por eso, de qué se asusta si dos medios como El Norte y Reforma publicaron recientemente declaraciones de narcos que aseguran financiaron su campaña para alcalde en 2004.

No es personal nuestra digna postura como empresa de medios. Y allá otras que se doblegarán ante su mitomanía y pertenecer al cártel de Alí Babá y los 40 Ladrones.

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