¿Cuánto a que Egidio Torre Cantú no pisa bote después de dejar el trono cuerudo, cuánto a que le harán lo que el aire a Juárez, tal y como a Eugenio, a Tomás y a Manuel?
¿Cuánto a que ni Cabeza de Vaca, ni mucho menos Baltazar tratarán de darle fresco bote, cuando uno de este par, irremediablemente asuma como próximo goberladrón de Tamaulipas?
¿Cuánto a que nuestro estado seguirá siendo el paraíso de los políticos bandidos, cuánto?
Si los tamaulipecos alguna vez tuvimos la ligera esperanza de algo que pareciera justicia, no vemos ahora cómo ésta llegue, con dos fichitas que aspiran a suceder a Egidio Torre Cantú.
Y ni cómo voltear a pedir ayuda al gobierno federal, sobre todo si analizamos cómo fue que el gobierno de Enrique Peña Nieto se tiró a defender como lobas en celo al pillastre de Humberto Moreira Valdez, cuando le dieron piso en Madrid; o cómo disculparon a Raúl Salinas de Gortari y ordenaron le fueran devueltos 224 millones de pesos y 24 señores inmuebles regados por todo el país; cómo también revivieron al maleante de Humberto Roque Villanueva; y cómo le entregarán Oaxaca a Alejandro Murat Hinojosa, luego de que su papá José Murat Casab, casi se lo acaba, dejándolo sumido como el más pobre estado del país, quizá para siempre.
En Tamaulipas no pasará nada nunca, estén tranquilos señores gobernantes y ex goberladrones.
BOTARGAS DE MICHELIN
Ojalá para algunos candidotes polacos tricolores, se les pase pronto la temporada de bajas temperaturas, pues se ven ridículos enfundados en uno mamelucos chalecos inflados, neta que se parecen al monito del anuncio de las llantas Michelin.
Lo que hay que ver con las modas mafufas de los candidatos primero y gobernantes después.
Aún recordamos cómo en la primera mitad de este sexenio, cierto alcalde fronterizo traía una corbata naranja, para hacer “match”, con el gobernador bigotón.
Pero el batito de casa, la tenía llena de catsup, de mostaza y de guacamole, pues era tan miserable que sólo una prenda compró para sus tres años.
Cada que venía el goberladrón, el presidente municipal sacaba el trapito para colgárselo al cogote, pero las manchas viejas de ciertos aderezos comestibles, le dieron a la chafona tira de tela, una cierta imagen como de un viejo mapa del tesoro, la prenda lucía dibujos de bahías, islas, penínsulas, riachuelos, lagos, cascadas y otros accidentes geográficos, pero no eran más que las manchas de comida.
¿Y después del chalequito rojo invernal, qué seguirá en el cálido verano tamaulipeco, de aquí a la elección de junio y luego si gana “Baasaltar”, con qué moda nos saldrá para los siguientes seis años?
OTRO BECERRO
El otro está igual, el panista se pirateó el logotipo de la Universidad de Texas, los “Cuernos Largos” o Longhorns, sólo que este bato, al fin naco, los pintó de azul.
Y también se robó la consabida señal de la mano figurando los dichosos cuernos largos, en serio que nada original el tipo, un vil ratero, pues se robó la idea de otros.
Decimos lo anterior, porque al igual que el priista, este panadero, va a empezar a tapizar las 43 ciudades de Tamaulipas con anuncios espectaculares, bardas y pendones, llenos de “longhorns” azules.
El dinero sucio, el de los Chicos Malos, la lana robada, proveniente del actual gobierno estatal y federal, nos van a hacer saber a los habitantes de esta entidad, para qué es la marmaja sucia, la feria mal habida, venga de donde venga ésta, porque todo el capital que utilizarán uno y otro, es dinero cochino, a ser usado para buscar hacerse del poder, más poder, para poder seguir “Evenflado” el erario y apoderándose del territorio, en el cual hacer y deshacer.


