Sí, como que a nuestras “fuerzas vivas” les falta más enjundia para pelear por lo que la ciudad merece y requiere, se envían cartas enviadas a Ciudad De México, y se hacen declaraciones de exigencias y recalamos al presidente de la república, al congreso, al senado, al estado, a las dependencias federales y a quién corresponda, pero son acciones tibias.
Hacienda, Comunicaciones y Transportes, Salud, Aduana México, CFE, Gobernación, así como las cámaras baja y alta, en fin, todo lo que está en el poder, bien que se carcajean de lo que la gente de Nuevo Laredo les reprueba.
No hay Tarifa I-F de Electricidad, no hay trabajos de mantenimiento en la carretera Nacional que lleva y trae las mercancías internacionales, no hay Libramiento Mex 2 terminado, porque desde hace más de un lustro está a medias.
No hay apoyo económico para la eterna calamidad que significa soportar a los migrantes nacionales y extranjeros, que se tornan un problema grave y permanente para los municipios fronterizos del norte, como el nuestro.
No hay medicina pública de tercer nivel para un municipio con casi medio millón de habitantes, como sí lo tienen otros hermanos municipios, incluso de este mismo estado. No aeropuerto de carga que atraiga más negocios, mejores empleos y salarios, no recintos fiscalizados estratégicos, ¡no nada!
Los funcionarios enviados de la capital del país para Aduana México, traen una consigna fregativa, a más no poder, devastadora hacia los nuestros, ya que tiro por viaje nos dan en la torre con medidas que afecta a la empresa del comercio exterior, de la que vive la ciudad, principal bastión económico de Nuevo Laredo.
Todo lo que hacen los del fisco, es contra nuestros agentes aduanales, transportistas, industriales, empresas de logística, todo lo que toca Nuevo Laredo es afectado por Aduana México.
El habitante, el fronterizo de esta ciudad, advierte y comenta que esas malas acciones gubernamentales de la federación para con el negocio de importaciones y exportaciones, es para que los involucrados busquen otro camino entre México y Estados Unidos, uno que no sea Nuevo Laredo.
A los residentes o ciudadanos de aquí, no nos bajan de delincuentes y nos revisan, hasta el origen del carro y de nosotros mismos como ciudadanos mexicanos que somos.
Y en el puente internacional, hasta nos “basculean” la bolsita del HEB que cargamos con la libra de manteca, la bolsita de los “Pinto Beans”, la barra de pan, el galón de leche, la cajita de arroz y el paquete de pollo, entero o descuartizado.
El gobierno federal, se carcajea todos los días de la ciudad de Nuevo Laredo, y de los nuevolaredenses.
Como también se defecan de la risa, de las insulsas, vanas y trémulas exigencias de las dizque fuerzas vivas de la ciudad (más muertas que nada).
FALTA CORAJE
Nuevo Laredo, su autoridad, los organismos privados, los grupos ciudadanos, los empresarios, tenemos que pasar de la palabra a la acción, para exigir, ya no bastan cartitas, ni “declaracionitis” berrinchudas en la prensa, eso vale progenitora.
Son como las llamadas a misa y créanos, que los gobierno federal y estatal, no acuden a ella, ni prestan oídos a los débiles pataleos nuestros.
Ah y que pasar al campo de la acción, es cuestión de imitar a lo que hacen en otras ciudades del país, cuando el gobierno les fastidia la vida, cuando les contaminan un río, o se los desvían, cuando cierran un camino, cuando toman una decisión que va contra los intereses de los pueblos.
Los ciudadanos de otros lares, sí se fajan al lado de sus gobiernos locales, con la autoridad del pueblo, colaboran las cámaras, los organismos, asociaciones y demás grupos civiles, todos le entran al toro, a la hora de revertir una medida autoritaria, una decisión gubernamental muy “mala leche”, que no solo es perjudicial para todos ellos, sino injusta y ruin.
A Nuevo Laredo –todo lo que implica la palabra Nuevo Laredo- nos faltan aguacates, de plano.
Nunca hemos sido amantes de la violencia, pero no se trata de ella, se trata de hacer valer la condición como principales afectados que somos, porque el pueblo es primero y al último.
Tratándose de erróneas y lesivas medidas gubernamentales, hay que imponer respeto, hacerlos corregir sus voluntarios o involuntarios yerros, en tales decisiones autoritarias.
El pueblo los puso, ellos son servidores (sirvientes de los mexicanos) de Nuevo Laredo, porque Nuevo Laredo también es México, y miren que si lo es, que les damos tanto dinero y aún así nos pagan con el mal, perjudicándonos cada que pueden, a cada rato.
Pues nos afectan a todos y en todo, al ciudadano trabajador, al agente aduanal, al transportista, al pobre, a la clase media, incluso a los ricos de aquí.
Todo es joder a Nuevo Laredo, al menos así lo sentimos y si el nuevolaredense piensa que con tales medidas y acciones, decisiones y órdenes de la federación, se le está perjudicando al ciudadano a la ciudad, es porque así es, no hay vuelta de hoja.
Si nos sentimos ofendidos por esto y por aquello venido del gobierno, se debe a que realmente lo es.
Entonces hay que hacer algo, la pasividad no nos va a llevar más que a la jodidencia a la que nos llevan, si no nos movemos, no pasaremos de ser los segundos en todo.
El gobierno federal y el estatal, se la viven ayudando a Matamoros, a Reynosa, a Victoria y a Tampico, que bueno por ellos, nos congratulamos de su suerte y de los beneficios que les allegan los dos órdenes de gobierno, pero nuestra ciudad no es rica, como para decir “¡No! a Nuevo Laredo no le damos, porque ellos tienen lo suficiente, ese municipio tiene grandes ingresos y partidas económicas”.
No, ya basta de quedarnos callados, de ser agachados.
¿No creen estimados lectores?


