Las personas millonarias pueden invertir su dinero donde les pegue la gana. Pueden llevarse sus fajos de dólares a donde se les antoje. No es delito recurrir a los paraísos fiscales. Para eso existen. Pero…, y ese pero es el que importa, esa lana no debe ser producto de lavado de dinero ni ha de tener otro origen ilícito. Y, además de su limpieza en la adquisición, sus dueños tienen que pagar los impuestos respectivos al fisco de sus países donde esos millonarios residen.
Por tanto se ha hecho mucho escándalo con “Los papeles de Panamá” en que trascienden nombres de estadistas, políticos, deportistas y algunos etcétera que simplemente son objeto de escrutinio por depositar sus millones de dólares en una firma exprofeso para proteger esos millones. Falta que se prueba de dónde provienen esos millones de dólares y si sus dueños cumplieron con las leyes hacendarias en su tiempo y espacio.
Sin embargo, hay dos razones para sumarse al escándalo sin juzgar ni condenar a nadie: a) La paciencia en el rastreo de once millones de cuentas especiales en un sitio que se supone está más que protegido y seguro, y b) los nombres distinguidos que de por sí llaman la atención pero más por comprobar que son titulares de depósitos que rebasan la imaginación de un simple mortal.
Ahí tiene usted, por ejemplo, al dueño de origen tamaulipeco del ya famoso Grupo Higa, Juan Armando Hinojosa, ligado políticamente y en buenos negocios de obras e inmobiliarios a Enrique Peña Nieto desde que éste fue gobernador del Estado de México y ahora Presidente de nuestro país. Ya intuíamos la cuantía de su fortuna, pero no los alcances de su “sobrante” para irlos a dejar a Panamá.
Lo peor, colateralmente de este noticia, tiene dos caras: a) el silencio y el olvido en que Peña Nieto quería dejar la controvertida “casa blanca” de su esposa Angélica Rivera alias “La Gaviota” y que por esta circunstancia revive con fuerza, a pesar del abandono de la lujosa residencia en el sector más caro de la ciudad de México, y b) el compromiso en que este asunto mete también al Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, puesto que uno de sus empleados debe investigar a fondo de dónde provienen los cien millones de dólares que Juan Armando Hinojosa llevó a Panamá y si pagó los rigurosos impuestos por esos dólares.
Y aquí es donde la puerca torció el rabo con la sospecha de otro conflicto de interés, ya que Luis Videgaray fue favorecido, igualmente, por Grupo Higa con un préstamos casi sin intereses de parte de Grupo Higa para que este funcionario público se hiciera de otra casota exclusiva en Malinalco, Estado de México, donde acompañó a Peña Nieto en su sexenio y que hoy le da derecho a suspirar por la silla presidencial en el 2018.
Total, los “Papeles de Panamá” han revirado en México temas que pueden también afectar al PRI en las elecciones de este año en algunos estados donde habrá renovación de gobernadores, porque la palabra corrupción va campear con señalamientos al más alto nivel, y sobre todo cuando la polémica sobre la desaparición de los normalistas y su supuesta incineración en Cocula no termina de apagarse y las llamas siguen alcanzando a la clase política que nos gobierna.

