Símbolos turísticos

Últimas Noticias

No todo es política o crítica en las columnas periodísticas, sino también cultura, por eso hoy deseo conversar con mis lectores sobre dos obras de arte que se han convertido en símbolos turísticos y emblemas de dos naciones en cuanto a paseos: la Estatua de la Libertad y la Torre Eiffel.

Hace 130 años, el 24 de octubre de 1886, fue inaugurada la Estatua de la Libertad al sur de la Isla de Manhattan y desde entonces se ha constituido en símbolo no solamente de Nueva York sino de Estados Unidos.

La obra, que semeja al Coloso de Rodas, una de las Siete Maravillas de la Antigüedad, fue un regalo del pueblo francés a los norteamericanos como signo de amistad, con motivo del centenario de la Declaración de Independencia, y muy pronto fue la primera imagen que captaban de la gran ciudad aquellos que, no teniendo otro medio de transporte para cruzar el Oceáno Atlántico, llegaban por barco desde Europa.

La estructura interna fue diseñada por el conocido arquitecto Gusteve Eiffel mientras que su construcción corrió a cargo de Frédéric Auguste Bertholdi, y fue tanto el atractivo que significó desde un inicio, que el 15 de octubre de 1924 fue declarado monumento nacional de Estados Unidos, y sesenta años después, en 1984, la Unesco la asumió como Patrimonio de la Humanidad, por lo cual las autoridades jamás descuidan su atención y mantenimiento.

Por otra parte, el 31 de marzo de 1889 se inauguró en París la Torre de 300 metros, como se le conoció originalmente a la estructura de acero que después llevaría el apellido de su constructor, el arquitecto Alexandre Gustave Eiffel.

La obra no gustó en un principio y causó enorme controversia entre los artistas, pero fue aprobada como parte de las celebraciones de los cien años de la Revolución Francesa, dentro de la Exposición Universal que congregó a 836 millones de visitantes desde que se inauguró, y a la fecha el símbolo de Francia y no sólo de su ciudad capital sigue atrayendo cada año a más de siete millones de turistas de todo el mundo.

Situada en el extremo del campo de Marte, a orillas del Río Sena, la edificación de 300 metros de altura más 24 de una antena, tardó en construirse dos años, dos meses y cinco días, y no tuvo competencia durante cuatro décadas hasta que la torre Crysler en Estados Unidos rebasó esa cúspide. Pero lo que no ha perdido la Torre Eiffel es el sitio de preferencia entre los fotógrafos aficionados y profesionales para captar sus diversos ángulos de día o de noche.

- Anuncio -

Columnas

Vuelta a la derecha

¡Arde Nuevo León!

La banca no es eterna

- Anuncio -