Cd. Victoria, Tam.-
Las situaciones de violencia que se generan en los planteles educativos son una muestra de los estragos que en ellos causan los excesos en que llegan a caer niños y jóvenes en el uso de las redes sociales; afirma Abel González López, pastor de la iglesia Jesucristo es Rey.
Hace un llamado a los padres de familia a estar vigilantes para que sus hijos no pasen del uso al abuso de Internet, que es uno de los factores que propician conductas nocivas, especialmente en los menores.
González López hace un recuento de los probables factores que llevan a la violencia en escuelas:
1. LA AUSENCIA DE VALORES EN EL HOGAR
Poca o nula comunicación entre padres e hijos, además de poco tiempo de calidad entre los miembros de la familia. La violencia intrafamiliar. El abuso y maltrato de la mujer. Abuso y maltrato hacia los hijos. El mal ejemplo de los padres No hay temor de Dios ni se inculca en la familia, los padres sólo viven una religión de tradición más no de convicción y por ende, los hijos no tienen valores cristianos sólidos ni ejemplo consecuente.
2. LA INFORMACIÓN VIOLENTA QUE ENTRA EN LA MENTE DE LOS NIÑOS Y JÓVENES
Hoy se hace un mal uso de Internet, los smartphones y videojuegos a través de los cuales se llenan por horas la mente los mismos, y con el tiempo eso afecta la conducta y acciones; de manera que lo que comenzó como algo virtual, luego se convierte en realidad consciente o inconscientemente. La Palabra de Dios declara que de la abundancia del corazón (mente) habla la boca”, lo que entra en la mente luego se convierte en palabras y después en acciones buenas o malas, dependiendo de la información que entra a la mente.
3. LA POBRE EDUCACIÓN MORAL EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS
Ya no se enseñan valores, repito, disciplina, límites y buenos hábitos o se ha dejado de enseñar en las instituciones en las cuales pasan la mayor parte del día nuestros hijos. Con la excusa de que la educación es laica; sin embargo sí se pueden decir en ocasiones malas palabras, fumar o faltar al respeto (bullying) Hoy más que nunca se necesita regresar a Dios, los principios judeocristianos y valores universales como la verdad, respeto, humildad, generosidad, ayuda, etc.


