La crítica persistente lo mismo hacia el presidente de México que a los diputados y senadores es que por lo regular suelen hacer lo que les da su tiznada gana, pues al pueblo ni por asomo lo toman en cuenta, y hoy, que AMLO proyecta como forma de gobernar primero preguntar lo replican furiosamente, aunque en algunos casos tienen razón como en el del aeropuerto de la Ciudad de México en donde la opinión técnica deberá ser la decisiva.
Sin embargo, de acuerdo con el artículo 41 constitucional dispone que “El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos”, el presidente ejerce facultades ejecutivas que le confiere el soberano, que es el pueblo, por lo que y en mí opinión, el estilo de gobernar que asoma en López Obrador es lo más apegado que he visto a lo dispuesto por la Carta Magna.
Por otra parte, con el argumento de la inviolabilidad de la soberanía algunos gobernantes estatales han externado su oposición a los delegados que el gobierno federal tendrá en las 32 entidades federativas, aunque no han precisado en qué consistirán esas invasiones, que por mí parte no veo cómo pueda darse tal cosa por lo siguiente:
Descarto que el delegado del gobierno federal vaya andar cobrando impuestos que corresponden al estatal o el municipal, o que le dé por investigar y juzgar delitos del fuero común, y menos que venga con intenciones de legislar, como tampoco creo que vayan a dictar a los gobiernos locales qué obras deben desarrollar.
En síntesis, los delegados no van ni podrán ejercer actos soberanos de gobiernos locales, supervisarán porque ya se los expresó AMLO a los gobernadores, el correcto desarrollo de los programas sociales, pero veremos que gestos hacen cuando también les encarguen la aplicación de los recursos en las obras materiales, que en el fondo, éstas últimas son la manzana de la discordia.
Que tengan un buen día todos.


